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  • Luna Nueva en Punarvasu, Géminis. La espiral del tiempo eterno. 14/07/26

    Arte: Through the Veil, Helena Rye.

    Cada luna nueva nos trae la unión de Shiva, consciencia, y Shakti, consciencia reflexiva/energía/poder, tras su danza de aparente separación en cada luna creciente y llena. Es este ciclo de anhelar y luego de unión que sostiene la ciclicidad vital del corazón.

    Luna, Shakti, y Sol, Shiva, se unen en su abrazo cósmico, en la luna oscura, en la constelación de Castor y Pólux, Punarvasu nakshatra, en Géminis. Punarvasu significa “retorno de la luz”. Su energía tiene que ver con volver una y otra vez al mismo lugar (aparentemente), pero con una mirada diferente. Es la espiral del tiempo eterno, que nos lleva cada vez más hacia nuestra autenticidad interna.

    Su símbolo, el carcaj y las flechas, nos hablan de lanzar hacia adelante lo que queremos materializar, pero sin olvidarnos de recoger cada flecha lanzada. Cada una de nuestras semillas plantadas, acciones, pensamientos, deseos, van a ser el origen de otros frutos, ciclos, lecciones que iremos aprendiendo. En espiral.

    Aditi, la Madre Cósmica, la matriz original de la que surgen los fractales de la realidad, rige Punarvasu nakshatra. Ella es el No-Tiempo, el No-Espacio, el Infinito y la Eternidad, que se presenta como tiempo lineal y espacio concreto en el aquí y ahora. El macrocosmos en cada célula microcósmica. Ella es lo trascendente en lo inmanente. Madre de los devas, madre arquetípica, semilla original de consciencia reflexiva.

    Punarvasu, y Aditi, nos acompañan a recordar quiénes somos en cada ciclo. Las circunstancias parecen repetirse, las estaciones parecen repetirse; primavera, verano, otoño, invierno… y primavera (como el título de una de mis películas favoritas de Kim Ki-duk), pero en realidad no hay dos momentos iguales, no hay dos respiraciones iguales, no hay dos primaveras iguales… Lo que subyace a todo cambio es la esencia, Vacío-Lleno, Oscuridad Luminosa, sobre la que construimos las ideas de quiénes somos ahora… Sobre esto habla Aditi, Punarvasu, esta luna nueva. Sobre recordar qué muere, y qué es eterno. Sobre volver a pasar por el corazón (eso es lo que significa “recordar”).

    Mercurio, regente de Géminis, se encuentra retrógrado aquí también junto a Sol y Luna. Nuestra capacidad de discernimiento se ve envuelta en la espiral del pasado-futuro para poder integrar en el presente esta nueva manera de ser y estar en el mundo.

    Júpiter, asociado a Punarvasu, sigue en las aguas uterinas de la Gran Madre en Cáncer, recordando, recogiendo y reconstruyendo nuevas formas de percibir nuestras creencias.

    Venus ha entrado en Leo, donde se une con Ketu, en oposición a Rahu en Acuario. Esta combinación nos ayuda también a entrar profundo en la esencia de nuestros deseos más íntimos y auténticos, cortando con aquellos sueños que ya se han marchitado, y lanzando flechas hacia adelante con el poder de nuestra imaginación. El símbolo como sostén de la acción futura asentada en la coherencia del corazón.

    Marte en Tauro sigue sosteniendo nuestra acción en la estabilidad que da la tierra, los hábitos, las rutinas. De nuevo, como en una espiral, aunque hagamos lo mismo cada día, si lo hacemos con consciencia y devoción, con una mirada atenta y auténtica, nada es lo mismo. Una rutina se convierte en un ritual, una puerta de entrada al Infinito en el presente. Esos fractales que surgen del Gran Vacío. De Aditi. De lo incomprensible e inexplicable que podemos, paradójicamente, encuerpar y sentir, aquí y ahora mismo.

    Esta luna nueva abre de par en par la puerta a integrar un nuevo devenir que se sustenta en el recuerdo de una intimidad coherente con la voz interna de nuestra alma. El retorno del Ser que habitaba el olvido, el retorno a lo eterno del cambio constante que sostiene y nutre cada nacimiento. Cada muerte. Cada final para que exista un nuevo comienzo.

    Que esta luna nueva nos ayude a caminar en la espiral del tiempo eterno.

    Jai Mā!

  • I close my eyes…

    Landscape and Void, Leo Kenney, 1983

    I close my eyes.
    Now I can see better.

    Sparkles of past dreams
    burnt away in the ashes
    of the raging fire
    of Time.

    Goodbye.

    Ideas of what should have been
    desintegrate in what Is.

    A broken heart.

    A lingering tear.

    A wound that becomes
    the black hole of a universe
    reabsorbed into its own darkness.

    Can anything survive here?

  • Luna Llena en Purva Ashada, Sagitario. A los pies de las aguas primordiales. 30/06/26.

    Leonard Weisgard, Look at the Moon, 1969.

    El río no espera a poder ver el océano antes de comenzar a fluir. No necesita conocer cada curva para abrazar el misterio de su naturaleza. El río fluye sabiendo que el Gran Océano espera poder abrazarlo en su regazo, susurrando que en realidad, nunca estuvieron separados. El océano está siempre presente en cada gota de agua.

    El agua contiene una inteligencia universal que se sustenta en la fuerza de la fluidez y la rendición. El agua transforma la montaña, el paisaje, a través de su presencia contínua asentada en un saber más profundo que el control.

    Apas, la deidad que rige Purva Ashada nakshatra, es el Agua Primordial, el agua universal, el agua cósmica que existe simbólicamente en cada gota materializada de las aguas de la tierra, del cielo y del cuerpo, de la mente y las emociones, de la memoria, del pasado-presente-futuro, del Tiempo Eterno, de las aguas del Corazón.

    Apas se encuentra sumergida en el Fuego de Sagitario. Es ese fuego que no quema, sino que transforma gradualmente, que cocina lentamente lo que tiene que alimentarnos, nutrirnos, y convierte en ceniza aquello que está predestinado a quedarse atrás para ser compost de futuras muertes y renacimientos. Agua y Fuego que nos guían hacia la transformación alquímica de nuestro devenir.

    La victoria de la que habla Purva Ashada nakshatra no es una victoria nacida de un esfuerzo controlado y guiado por nuestro pequeño “yo”, sino de una rendición devocional, basada en la sabiduría experiencial de la ciclidad que sostiene al Ser.

    El poder de Purva Ashada nakshatra es Varchagrahan Shakti, el poder de energizar. Su deseo es ganar el Mar, el Océano, sólo con desearlo. Esta Shakti nos habla de que tenemos la oportunidad de sostener nuestro deseo personal en consonancia con el deseo universal. Si de verdad nos paramos a sentir los dictados del alma, sabremos que estos siempre están alineados con el camino que el karma ya traza para nosotros. Estamos donde tenemos que estar, aunque a veces no lo sepamos.

    Júpiter, regente de Sagitario, se encuentra exaltado en Cáncer, en las aguas uterinas de la Gran Madre, y a su lado está Venus, planeta asociado con Purva Ashada nakshatra. Los dos maestros nos hablan de mantenernos en nuestra verdad, en consonancia con la Verdad: que todo es cíclico, que todo es impermanente excepto el Amor.

    Mercurio comienza también su viaje retrógrado en este útero materno de Cáncer, desviando nuestra mirada analítica hacia la memoria que se conserva en nuestras aguas internas. Y no sólo eso, sino que lo hace en la nakshatra de Punarvasu, regido por Aditi, la Gran Madre Cósmica de la que surgen los fractales de la materialidad. Hará toda su retrogradación en Punarvasu, en el puente entre Cáncer y Géminis. Su lección será encontrar la sabiduría y la memoria perennes en el vínculo incorruptible entre el Todo y sus Partes, entre el misterio y la epifanía.

    Marte nos trae la estabilidad de Tauro, nos pide que ahora mismo en vez de actuar con el fuego del esfuerzo y la transformación, nos mantengamos firmes en nuestros valores y nuestra integridad, y dejemos que las aguas fluyan a su propio ritmo, con su propia inteligencia intrínseca y universal.

    Esta luna llena nos invita a sentarnos a los pies de las aguas primordiales. No hay nada que hacer excepto descansar en este saber profundo que nos trae la rendición devocional, descansar en la inteligencia intrínseca de cada gota de lluvia, cada lágrima, de la inteligencia indiscutible de los ríos y su manera de fluir siempre hacia el mar, hacia el Gran Óceano de la Consciencia Universal.

    Ojalá que esta luna llena nos guíe hacia la victoria de la rendición, que nos sumerja hacia las profundidades del misterio y que nos ayude a bucear hacia el centro de la cueva del Corazón.

    Jai Mā!

  • El Símbolo Encarnado 2026-2027; Segunda Edición

    🔻EL SÍMBOLO ENCARNADO🔺️Segunda Edición🔻

    ✨️Un recorrido simbólico a través de la filosofía, la mitología, el arte, el cuerpo y las estrellas.✨️

    🗓PROGRAMA 2026-2027

    Sesiones online en directo un sábado al mes de 11:30-13:30 (hora España Peninsular) + apoyo y guía por WhatsApp durante el mes elegido/40 € al mes (grabaciones disponibles para quién no pueda asistir en directo, aunque es recomendable).

    *Fechas exactas por confirmar:

    🔹️OCTUBRE 2026🔻Mapa Elemental; Introducción a la teoría y práctica del símbolo encarnado a través de los elementos.

    🔸️NOVIEMBRE 2026🌿Tierra-Serpientes🐍

    🔹️DICIEMBRE 2026💧Agua-Sirenas🧜🏽‍♀️

    🔸️ENERO 2027🔥Fuego-Dragones🐉

    🔹️FEBRERO 2027🌬Aire-Águilas🦅

    🔸️MARZO 2027🌀Éter-Ángeles, Jinns y Devas🪽

    📚Las sesiones consisten en una exploración del símbolo elegido para aprender a encarnarlo en cuerpo, mente y corazón, integrarlo en nuestra vida cotidiana y aprender a sostener una mirada simbólica.

    Cada sesión en directo incluye mitos e historias de diferentes culturas; un análisis artístico, estético, metafórico y filosófico de la aplicación del símbolo; diferentes prácticas de movimiento suave, relajación, visualización y meditación; y la explicación de los tránsitos astrólogicos del momento (astrología sideral india).

    ✒️Escríbeme si es algo que te llama e interesa para reservar tu lugar, hay plazas limitadas. Puedes venir todos los meses (sería lo ideal para crear una continuidad y un compromiso) o venir a sesiones sueltas (con acceso al acompañamiento durante ese mes específico solamente). Cualquier duda, estoy aquí.

    Muchas gracias siempre.❤️‍🔥

  • Luna Nueva en Mrigashira, Tauro. En busca del anhelo primordial. 15/06/26.

    Arte: Flora McLachlan

    ¿Qué oculta la búsqueda? Creemos que buscamos respuestas a nuestras dudas existenciales; ¿quién soy, qué hago aquí? Pero en realidad, detrás de cada búsqueda está la raíz de no saberse uno completo en el momento presente. La búsqueda, intrínsicamente, lleva en sí el apego a la respuesta, a la certeza, a encontrar lo que buscábamos.

    ¿Y si no hubiera respuesta, explicación, nada que encontrar? ¿Sentiríamos el deseo de buscar, simplemente por el placer que otorga la curiosidad de descubrir algo nuevo sobre nosotros mismos? ¿Somos capaces de sostener esta paradoja? ¿Buscar por el placer de buscar?

    Esta luna nueva alumbra esta contemplación. ¿Encuentro placer en el camino mismo, sin llegar a ningún destino?

    En realidad lo que todos buscamos es llegar a conseguir lo que anhelamos. Y el anhelo primordial es, y será, sentirnos completos, suficientes, amados incondicionalmente. Es este anhelo devocional, divino, primigenio, lo que sostiene una búsqueda que parece eterna. Por eso el anhelo en sí mismo puede ser raíz de todo placer, y puede ser sostén para la paz, si podemos percibirlo desde esta perspectiva.

    Sol y Luna se dan su abrazo cósmico en Mrigashira Nakshatra, en el último grado de Tauro. Esta nakshatra simbolizada por la cabeza de un ciervo nos abre el corazón a recordar que el anhelo primordial es inherente a quiénes ya somos. Buscamos porque parte de nosotros recuerda que no estamos separados, pero otra parte de nosotros olvida esta conexión con Todo.

    Venus que rige Tauro se encuentra con el otro gurú, Júpiter, en las aguas de la Gran Madre en Cáncer. En este lugar, el agua se convierte en útero para la nutrición. Lo que cuidamos, amamos. Lo que amamos es cuidado por nosotros con la delicadeza de una madre que amamanta a su bebé. Y lo sé, no todas las madres tienen esta capacidad de amor incondicional, pero la Gran Madre sí puede sostener todo lo que somos, nuestra luz y nuestra oscuridad, en su regazo.

    Esta luna nueva nos pide abrazar con intimidad las dudas que nos mantienen en vela en la noche oscura. ¿Lo que busco es realmente lo que quiero? ¿Puedo saber con certeza que lo que quiero es un deseo del alma, o un deseo nacido por las circunstancias que me rodean?

    La Shakti de esta nakshatra es Prinana Shakti, el poder de entregarnos alegría y plenitud. A lo mejor podemos usar este momento para sentarnos en silencio y vislumbrar cómo nos sentiríamos si de verdad creyéramos que somos y estamos completos, sostenidos con amor infinito, mecidos por los ríos de la vida y su devenir, sus tiempos, sus lecciones…

    No hay nada de malo en buscar, si sabemos cómo y porqué buscamos. Si encontramos alegría y placer en el camino mismo del autoconocimiento. Si no nos apegamos a los resultados de la búsqueda, si sabemos sostener las preguntas sin necesitar respuestas, si podemos vivir la vida sin intentar entenderla racionalmente.

    Aquí y ahora podemos encontrar la plenitud. En la búsqueda misma, en el anhelo mismo, podemos sentir el sostén del Tiempo y el Espacio eternos, podemos sentir que estamos donde tenemos que estar.

    Ojalá que esta luna nueva nos traiga un poco de compasión por nosotros mismos, por los demás. Que nos traiga la sensación de que caminamos con el corazón por delante, siguiendo los latidos de ese anhelo primordial. Y que, como ese ciervo que busca y busca la nutrición en las plantas y en los ríos y se tumba luego a descansar en paz sobre la tierra, podamos también buscar y buscar lo que nos nutre en el anhelo mismo, en las preguntas mismas, en el camino mismo, y podamos descansar en paz en nuestro Ser.

    Jai Mā!