Luna Llena en Aśvinī, Aries. Volver a empezar. 26/10/26.

Arte: Horse in Red Desert, Karen Bezuidenhout.

Volver a empezar. Desde el olvido, surge el recuerdo de una inteligencia más profunda que la mente. Volver a empezar, pero no es desde cero. Debajo, en la oscuridad, las lecciones del pasado son compost fértil, sustrato, del nuevo renacer. Puede que olvidemos con la mente, pero el cuerpo, el alma, no olvida lo que ha integrado, y lo que en realidad, siempre ha sabido.

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La luna llena va a iluminar el cielo el 25 de octubre, llegando a su culminación la madrugada del 26. Es la luna que está llena de la ambrosía de Lakṣmī, llena de amṛta, el elixir de la inmortalidad. Es también la noche del Rāsa Līlā, la noche en que Kṛṣṇa baila con las gopis en éxtasis devocional. Es una súper luna llena, estará muy cerca de la tierra. Os invito a observarla, y a bañaros bajo su luz, la noche del domingo después del atardecer. Bajo sus rayos calmantes podeís exhalar, suspirar, y soltar a los cielos cualquier miedo, esperanza, exigencia, y saber, que hay algo mucho más sabio que nosotros que sostiene el gran paso del tiempo divino, y con él, nuestro entendimiento de nuestro lugar en el mundo.

Esta luna llena nos habla de comienzos. Podemos mirar atrás, hace seis meses, cuando sentimos la luna nueva en este mismo lugar del cielo, y cómo, en aquel entonces, el tema era “El valor de ser libre”. Fue el momento de dar el primer paso, con confianza en que el camino se abriría ante nosotros en cuanto comenzáramos a andar.

Hoy, la luna llena en Aśvinī nos habla también de comienzos, pero es desde un lugar diferente. Volver a empezar no conlleva dejar atrás todo, absolutamente todo. Este empezar otra vez trae consigo la coherencia y la integración de las lecciones que hemos integrado a lo largo de los últimos meses. Es un volver a empezar desde una madurez que se sostiene en todo lo vivido anteriormente. Es la sabiduría de la experiencia, la sabiduría del conocimiento sostenido en el tiempo.

A veces, volvemos a empezar porque queremos, porque sentimos que algo ha llegado a su fin y tomamos la decisión consciente de cambiar de rumbo. Otras veces, en cambio, volver a empezar conlleva aceptar circunstancias que a lo mejor no hemos elegido. Cuando este es el caso, hay un espacio-tiempo donde parece que existe una lucha interna, dudas, dolor, sufrimiento, porque nos sentimos víctimas de nuestras circunstancias. Puede que hayamos atravesado una pérdida, literal o simbólica, y puede que nos sintamos perdidos, sumidos en una tristeza tan profunda que nos impide mirar hacia adelante con una percepción más amable con nosotros mismos y el mundo.

Si te encuentras aquí, ahora, en este momento vital de sombras y dudas, de duelo, de dificultad en aceptar y continuar caminando, sólo quiero que sepas que no estás solo, no estás sola. Esta luna llena es la promesa de que nada es permanente, ni siquiera la muerte. El descenso siempre precede al ascenso, es simplemente que nosotros no podemos controlar cuándo será el momento adecuado para volver a sentirnos en pertenencia de nuestras propias vidas.

Por eso es tan importante tener un sostén. Obviamente lo ideal sería tener una red de apoyo vincular, suficiencia financiera y un sostén sociopolítico que vele por nuestros derechos más básicos. Pero bien sabemos que esto no siempre es así. Existe una fuerza más allá de lo material que puede ayudarnos a caminar en la oscuridad. Cada uno de nosotros debe hacer un trabajo de investigación profunda para llegar hasta la Cueva del Corazón, encender la llama y observar qué se encuentra allí. La palabra śraddhā, traducida muchas veces sólo como fe, no es ciega. Es una fe devocional, un saber devocional, que se apoya en un discernimiento sapiencial que se basa en una inteligencia más diversa y compleja que la mental. Es una inteligencia del cuerpo-alma, del Anima Mundi. Es un saber tan antiguo como eterno, de que nada, absolutamente nada, es permanente. Esta es la paradoja última que puede sostenernos en los momentos en los que cruzamos umbrales con miedo en el corazón. Ese salto al vacío no se hace pensando, se hace sabiendo.

El símbolo de Aśvinī nakṣatra es la cabeza de un caballo. Los Aśvinī Kumāra, los jinetes gemelos, médicos de los dioses, son las deidades que rigen esta nakṣatra. Estos símbolos nos hablan de nobleza salvaje, de la libertad que viene de saber que no tenemos tanto control como creíamos. Este conocimiento nos puede hundir, o nos puede liberar, es simplemente un cambio de percepción, un cambio en la mirada que pasa a observar desde el intelecto a observar desde el corazón.

Ketu es el planeta asociado con Aśvinī nakṣatra. Ketu se encuentra aún en Leo, y Rahu en Acuario, pero en unas semanas tendremos el cambio de los nodos lunares a los signos de Cáncer y Capricornio. Observa qué ha ocurrido en tu vida en los últimos 18 meses, desde mayo del 2025. ¿Reconoces un patrón? ¿Puedes ver lo que ha muerto, pero aún, no has podido dejar ir?

Marte, regente de Aries, y Júpiter siguen en Cáncer. Aunque en unas semanas se moverán a Leo pasando por el nudo kármico, gandanta, entre agua y fuego. Allí se encontrarán con Ketu durante unas semanas. Nuestra motivación aún sigue un poco ahogada en las aguas uterinas del tiempo de la Gran Madre, y nuestras creencias más arraigadas están pasando por un proceso de transformación. Todavía no es tiempo de accionar los cambios que sí estamos sintiendo internamente. Un poco de paciencia nos vendría bien ahora mismo.

Sol se encuentra en Libra junto con Mercurio y Venus, ambos retrógrados. Libra nos habla de vínculos. Nos habla de la armonía que puede encontrarse entre nosotros como individuos y el mundo que nos rodea. Pero la armonía no se encuentra ignorando al conflicto, sino manteniendo la estabilidad cuando todo a nuestro alrededor nos empuja a caernos. De nuevo, este equilibrio puede darse si tenemos un sostén interno fuerte, un saber que va más allá de lo que la mente cree que sabe. Nuestra fuerza interior, nuestra capacidad de discernir e intuir, y nuestra capacidad de relacionarnos se encuentran ahora en el punto de mira. Observemos sin juzgar cómo nos movemos por estos territorios, y cómo hemos cambiado a lo largo de los años.

Saturno continúa su viaje por Piscis cerrando, a su ritmo, un ciclo de 30 años por el Zodiaco. Saturno nos ayuda a enraizar en la tierra aquello que va a quedarse atrás definitivamente. Pero al igual que el duelo, no es un camino lineal. Morir conscientemente conlleva sufrir conscientemente. Aprender a sufrir bien. Aprender a encontrar la Piedra Filosofal que nos da la capacidad de percibir el oro en cada herida.

Que esta luna llena nos traiga la capacidad de sostener cualquier muerte simbólica; que estas muertes se conviertan en sustrato, néctar inmortal, de la nueva mirada que está a punto de nacer en cada uno de nosotros. Volver a empezar no es fácil, pero es necesario. Nos deseo a todos un tránsito amable por estos umbrales inciertos; que la luz de la luna ilumine el recuerdo de quién somos y la seguridad de que pertenecemos a este lugar y a este tiempo en el que nos encontramos.

¡Jai Mā!

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Si quieres saber cómo se reflejan los movimientos celestes en tu cuerpo, mente, corazón y circunstancias, puedes contactarme para una lectura astral de carta natal completa o para consultas de seguimiento. Mi agenda está abierta hasta abril de 2027. Muchas gracias.


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