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  • El fuego de la transformación; luna llena en Krittika, Aries, 15 de noviembre de 2024

    Disco celeste de Nebra, Alemania, c.1800-1600 a e.c. La imagen más antigua astronómica que conocemos en la que aparecen Sol, Luna y las Pléyades, y los ángulos entre solsticios.
    Fuente imagen: Wikipedia. 

    El viernes 15 de noviembre, a las 22:28 horas (España Peninsular), culmina la fase de luna llena con el sol en el grado 29 de Libra, aún en debilitación, y la luna en el grado 29 de Aries, en el nakshatra de Krittika, más conocida aquí en Occidente como las Pléyades. Esta constelación está formada por siete estrellas que ocupan un lugar en el cielo entre los últimos grados del signo de Aries y los primeros grados del signo de Tauro; se las conoce como Alcyone, Atlas, Merope, Electra, Pleione, Taygeta y Maia, a las que a veces se añade una octava estrella, Celaeno. Suelen ser asociadas con siete hermanas, o desde la mitología y filosofía del subcontinente indio, con las siete (a veces ocho) Matrikas, otras veces con las siete esposas de los siete rishis, mientras que otras veces con siete ninfas celestiales. Las historias de las Pléyades pueden encontrarse en múltiples culturas y mitologías, desde su mención en la mitología griega o en el Mahabharata en India, hasta en el Popol Vuh, libro sagrado de los mayas, e incluso en la gran obra de Cervantes, Don Quijote de la Mancha. Es una de esas constelaciones que ha llenado la imaginación de muchos seres en diferentes espacios y tiempos, lo que le otorga un halo de misterio, asombro y curiosidad a este lugar del cielo.

    Hace un mes, durante la luna llena en Ashwini el 16 de octubre, hablábamos de la chispa primordial que encendía un deseo original profundo, hablábamos de Iccha Shakti, ese deseo personal que fluye en corcondancia con el deseo del Anima Mundi. El deseo como semilla de la realidad y del mundo material. Y aquí, ahora, un mes después nos encontramos ya no sólo con la chispa, sino con el fuego mismo; más concretamente con el fuego de la transformación. La temática subyacente del cambio, la transformación, y la purificación de nuestra percepción, sigue el hilo conductor del símbolo del fuego, y es maravilloso ver cómo va tejiendo el significado profundo de los ciclos que vamos viviendo, si lo hacemos con el corazón abierto, y los ojos de la imaginación. 

    Aries está regido por Marte, el gran guerrero de los cielos, que a su vez, está relacionado con Krittika nakshatra cuya mitología tiene mucho que ver con el nacimiento de Kartikeya, también conocido con su nombre védico Skanda, que es en realidad, el planeta Marte. Krittika nakshatra está regido por el sol, y por la deidad Agni, el fuego primordial, la primera deidad adorada en los antiguos Vedas. Y Vishakha nakshatra, desde donde lanza sus rayos el sol, también está regido por Agni, junto a Indra. El símbolo está claramente llevándonos hacia el fuego que todo lo quema, lo hace cenizas, y lo transforma. El fuego interior de la transformación; el fuego que purifica la percepción para poder ver las cosas como son, y no cómo queramos que sean.

    Kartikeya es considerado el hijo de Shiva y Shakti-Parvati. Hay varias versiones sobre su nacimiento (en el Mahabharata, Ramayana, Shiva Purana, la versión tamil del Skanda Purana llamado Kanda Puranam…), pero en muchas de esas versiones, su existencia se debe a que hay una necesidad de acabar con un asura llamado Taraka que está desequilibrando el mundo, y frustrando a los devas. Sólo un niño de 7 días, e hijo de Shiva, tendría el poder de aniquilarlo. Shiva, meditando en su aislamiento, acaba concibiendo su semilla (en una de las versiones de la historia, por el engaño de los devas que usan a Kamadeva para lanzarle una de sus flechas y que se enamore perdidamente de Parvati, y en la cual Shiva acaba quemando a Kamadeva hasta convertirlo en ceniza por haber distraído su estado de meditación profunda; aquí podríamos hablar de la necesidad a veces de aceptar nuestra rabia y expresarla). Esa semilla de Shiva, tan luminosa y llena de poder, intentó ser portada por Vayu, que no pudo sostener su calor, y finalmente portada por Agni, que acabará lanzándola a las aguas de Ganga Devi (el Ganges) antes de convertirse en seis niños, muy traviesos y fogosos, que serán nutridos y criados por las Krittikas, ninfas celestiales, hasta que Paravati acaba convirtiéndolo en un sólo niño de 6 cabezas y 12 brazos. Y claro, a los siete días, acaba aniquilando a Tarakasura devolviendo el equilibrio a los mundos. Su karma y su dharma se alinearon. Nació para ser quién tenía que ser, y en esa integridad personal acabó trayendo de nuevo la integridad universal.

    ¿Qué podemos aprender y aprehender de esta historia? ¿Cómo podemos alinearnos con nuestro camino correcto, con los tiempos correctos, si no hacemos el trabajo interno de descubrir quiénes somos en realidad? Es sólo a través de una visión totalmente libre de patrones heredados u opiniones externas, una visión “purificada” por las llamas del fuego del discernimiento, que podemos tomar las riendas de nuestras acciones, y reacciones, y podemos volver a fluir con el hilo rojo que nos conduce hasta el centro del laberinto, y de nuevo, hacia su salida. Ser libre significa esto realmente. Creerse libre pero luego actuar según dicten las emociones o los patrones mentales, el inconsciente, lo heredado, o por validación externa, miedo a romper relaciones, etc., no es libertad. Libertad es tener una mirada siempre anclada en el discernimiento. Lo que creemos real siempre está coloreado por nuestra percepción. Por eso se dice que “creamos nuestro mundo”. No es que lo creamos, es que lo percibimos tal cual somos nosotros en cada momento. Observar esto, ser conscientes de esto, es el primer paso para aprender a ser libres, aprender a tomar responsabilidad sobre nuestras vidas y nuestras decisiones.

    El símbolo de Krittika nakshatra es un cuchillo o una cuchilla. Es un símbolo afilado, que junto a toda la simbología anterior del fuego, hacen de Krittika un nakshatra muy poderoso para “cortar” con personas o situaciones, pero sobre todo, con aspectos de nosotros mismos que han vivido demasiado tiempo en la oscuridad rigiendo decisiones desde la sombra.  De hecho, la palabra Krittika en sánscrito significa cortante, y se la conoce como “la estrella del fuego”. Es un momento perfecto para aprender a decir “NO”. Para aprender a poner límites Y mantenerlos. No rompamos las promesas que nos hacemos a nosotros mismos sólo porque ”queremos mantener la paz”. O peor aún, porque queremos mantener una imagen de nuestra identidad externa que creemos que los demás quieren ver. A veces, la paz interior de ser íntegros con quiénes somos es MÁS importante que lo que creemos que es la paz exterior que los demás quieren. Todo comienza en uno mismo. Los cambios se dan de dentro hacía fuera, y no al revés. Si nosotros mismos no nos respetamos, ¿cómo va a respetarnos el mundo exterior?

    Sol y Luna frente a frente, a 180º de distancia, se observan. Sol-Shiva, como consciencia-testigo emana su luz, mientras Luna-Shakti refleja y subdivide esa luz, y al igual que la luz de un prisma que se refracta en colores, Shakti se convierte en la multiplicidad que crea esta materialidad. De lo inmanente a lo trascendente sólo hay un cambio de percepción; todo está pasando al mismo tiempo, todo está correlacionado. Cómo percibes el mundo es cómo te percibes a tí mismo. El poder de Krittika nakshatra es Dahana Shakti, el poder de quemar y purificar. No hay escapatoria cuando hay fuego. El fuego puede calentar una sopa, o acabar con un bosque entero. También puede convertir en cenizas al ave que resurge cual fénix renacido. Es cuestión de percepción y responsabilidad con nuestras decisiones, acciones, reacciones, y deseos. 

    En los cielos, los demás grahas siguen influyendo a su manera. El mismo día 15 de noviembre, Saturno sale de su retrogradación tras meses, aún en el signo de Acuario, y lanza un aspecto directo a la luna. Saturno nos va a ayudar muchísimo a poner esos límites necesarios. Marte debilitado aún en Cáncer, que rige esta luna llena, lanza a su vez un aspecto directo al sol, trayendo temas de emociones no integradas a la superficie, sobre todo frustración, rabia, cansancio, estar al límite, “quemados”… Esto ocurre sobre todo cuando empezamos a echarle la culpa a todo lo externo en vez de poner la mirada sobre nuestra parte y responsabilidad en el asunto (y no, tampoco es siempre todo nuestra culpa y aquí hay que discernir muy bien cuando la culpa de verdad es del otro, pero esto es lo que tenemos que practicar a ver, tenemos que estar muy atentos y conocernos profundamente).

    El asunto del que tenemos que tomar responsabilidad es muy importante, porque es nuestra propia vida. Es una grandísima oportunidad para aprender a ponernos primero, y con esto me refiero, a poner primero nuestra integridad ante todo. No es momento de callar porque no nos guste el conflicto. No es momento de hacernos pequeños, escondernos, porque queramos mantener “la paz”, que en realidad es una paz falsa porque nosotros no estaríamos agusto en nosotros mismos si no decimos y hacemos, si no luchamos, por lo que de verdad deseamos y queremos. Una lucha alineada con nuestro karma y nuestro dharma, como Kartikeya. No hay nada de malo en expresar esas emociones que se consideran en el mundo moderno como “negativas”. No hay nada negativo en ser fiel a uno mismo. Y para serlo, hay que practicar. Hay que cortar con situaciones que a lo mejor eran cómodas, pero no correctas, y crear espacio para que lo nuevo llegue. 

    Esta luna llena en Krittika nakshatra nos pide transformación, lancemos a las llamas del fuego espiritual purificador todo aquello que debe convertirse en ceniza y renacer con otro rostro. El rostro de la integridad para poder caminar con responsabilidad en nuestra libertad elegida, libertad del discernimiento y el conocimiento. Nos pide blandir el cuchillo y cortar las cabezas (identidades) que se han quedado relegadas al automatismo. Nos pide sobre todo una escucha interna honesta y mucha valentía y paciencia. El activismo sagrado de aprender a luchar por uno mismo sabiendo que cuando estamos caminando por la verdadera senda individual personal, estamos en realidad caminando por la senda universal todos juntos. Lo inmanente y lo trascendente siempre en armonía. Shiva y Shakti nunca están separados. Sol y Luna como luz y reflejo, conciencia y energía. Lo que cambia dentro y se transforma, cambia el mundo. 

    Nuestras prácticas, nuestro esfuerzo por seguir este camino, nunca es en vano. Al final lo hacemos porque confiamos en que lo que queramos ver externamente debe primero nacer internamente y transformarnos. La paz que tanto anhelamos externamente, comienza internamente. Caminamos en integridad con compasión, dedicando nuestros esfuerzos a aquellos que no pueden y sufren. Todo lo que hacemos por nosotros, lo hacemos en realidad por el bien de todos los seres. 

    Muchísimas gracias como siempre por leerme, y escucharme. Deseo que esta luna llena nos traiga el fuego necesario para quemar todas las dudas acerca de quiénes somos, y que de las cenizas de lo que muera, podamos renacer con más integridad.

    Para más información astronómica, astrológica, simbólica y mitológica sobre esta luna llena, puedes ver mi vídeo completo en mi canal de Youtube. 

    Jai Ma!

    Danah

  • Viento en popa… y a toda vela; luna nueva en Swati, Libra, 1 de noviembre de 2024

    “Hemisferio Occidental dentro de una Rosa de los Vientos con el Océano Atlántico en el Centro”,
    por Piri Reis (capitán Piri) en su Kitab i-Bahriye (Libro de Navegación), siglo XVI.

    Con diez cañones por banda,

    viento en popa a toda vela,

    no corta el mar sino vuela,

    un velero bergantín,

    bajel pirata que llaman

    por su bravura el Temido,

    en todo el mar conocido

    del uno al otro confín.

    La luna en el mar riela,

    en la lona gime el viento

    y alza en blando movimiento

    olas de plata y azul;

    y va el capitán pirata,

    cantando alegre en la popa,

    Asia a un lado, al otro Europa,

    y allá a su frente Estambul.

    «Navega velero mío,

    sin temor,

    que ni enemigo navío,

    ni tormenta, ni bonanza,

    tu rumbo a torcer alcanza,

    ni a sujetar tu valor.

    Veinte presas

    hemos hecho

    a despecho,

    del inglés,

    y han rendido

    sus pendones

    cien naciones

    a mis pies.

    Que es mi barco mi tesoro,

    que es mi dios la libertad,

    mi ley, la fuerza y el viento,

    mi única patria la mar.

    Allá muevan feroz guerra

    ciegos reyes

    por un palmo más de tierra,

    que yo tengo aquí por mío

    cuanto abarca el mar bravío,

    a quien nadie impuso leyes.

    Y no hay playa,

    sea cualquiera,

    ni bandera

    de esplendor,

    que no sienta

    mi derecho

    y dé pecho

    a mi valor.

    Que es mi barco mi tesoro,

    que es mi dios la libertad,

    mi ley, la fuerza y el viento,

    mi única patria la mar.

    A la voz de ¡barco viene!

    es de ver

    cómo vira y se previene

    a todo trapo a escapar:

    que yo soy el rey del mar,

    y mi furia es de temer.

    En las presas

    yo divido

    lo cogido

    por igual:

    sólo quiero

    por riqueza

    la belleza

    sin rival.

    Que es mi barco mi tesoro,

    que es mi dios la libertad,

    mi ley, la fuerza y el viento,

    mi única patria la mar.

    ¡Sentenciado estoy a muerte!;

    yo me río;

    no me abandone la suerte,

    y al mismo que me condena,

    colgaré de alguna antena

    quizá en su propio navío.

    Y si caigo

    ¿qué es la vida?

    Por perdida

    ya la di,

    cuando el yugo

    de un esclavo

    como un bravo

    sacudí.

    Que es mi barco mi tesoro,

    que es mi dios la libertad,

    mi ley, la fuerza y el viento,

    mi única patria la mar.

    Son mi música mejor

    aquilones,

    el estrépito y temblor

    de los cables sacudidos,

    del negro mar los bramidos

    y el rugir de mis cañones.

    Y del trueno

    al son violento,

    y del viento

    al rebramar,

    yo me duermo

    sosegado

    arrullado

    por el mar.

    Que es mi barco mi tesoro,

    que es mi dios la libertad,

    mi ley, la fuerza y el viento,

    mi única patria la mar».

    Canción del pirata, José de Espronceda, poeta extremeño, siglo XIX.

    Comenzamos el mes de noviembre con una luna nueva en Swati nakshatra, en el signo de Libra. Una nueva luna, una nueva oportunidad. Tras la pasada luna llena en Ashwini nakshatra que encendió el fuego del deseo primordial, ahora es el momento de izar las velas, y dejarnos llevar por el viento y su propia sabiduría espacio-temporal.

    Swati nakshatra está formada por una sola estrella, la más brillante de la constelación Bootes, y la tercera más brillante del cielo (después de Sirio/Alpha Canis Majoris y Canopus/Alpha Carinae), que conocemos como Arcturus (Alpha Bootes). La estrella Arcturus se encuentra a unos 37 años luz, y su diámetro es 27 veces mayor que el de nuestro sol. Seguramente por su brillo, durante la Edad Media se asoció a esta estrella con la búsqueda del Santo Grial y las leyendas del rey Arturo, de allí el nombre con el cual se la conoce. La constelación de Bootes representa a un pastor con un cayado que está mirando hacia la Osa Mayor; pero quién era ese pastor varía según qué mitos. También, entre las leyendas de navegantes y marineros del Mediterráneo, se asociaba a esta constelación con la llegada del invierno y las tempestades, y no se consideraba un buen augurio ya que traía dificultades para la navegación. Pero eso nunca ha impedido a un marinero seguir los latidos de su propio corazón para discernir cómo llegar a buen puerto, guiado por las estrellas…

    Y eso es lo que nos pide esta energía de luna nueva. Una vez hemos hecho los deberes de conectar realmente con lo que queremos y hemos encendido la chispa, es momento de dar un paso al frente. Alrededor siempre va a haber obstáculos, malos augurios, tempestades, niebla, y un largo etcétera en obstáculos reales o imaginados, pero eso no quiere decir que si observamos con atención, no podamos intuir el momento adecuado, sentir el viento adecuado, que pueda llenar nuestras velas y llevarnos al destino soñado; a sentirnos en integridad con todo lo que nos rodea. Como dice el poema entre líneas, si sabemos escucharnos y seguimos la sabiduría de la naturaleza (viento y mar), seremos dueños de nuestra propia libertad.

    La deidad que rige a Swati nakshatra es Vayu, el dios del viento. Vayu representa la energía vital o prana que subyace a todo lo que existe. El aire que respiramos, la sabiduría infinita de la respiración, es un gran ejemplo de lo que simboliza este momento vital en el que nos encontramos. ¿Te has preguntado alguna vez quién está respirando cuando inhalas y exhalas? ¿Cómo es que la respiración tiene su propio ritmo, su propio orden, su propia inteligencia? Según la cosmología corporal yóguica y ayurvédica, existen cinco vayus, o vientos, que rigen diferentes zonas y acciones: prana vayu, apana vayu, udana vayu, vyana vayu y samana vayu. ¿Somos conscientes de los movimientos del prana en nuestros cuerpos? ¿Y en la naturaleza, en el mundo, en todo lo que nos rodea?

    Según varios textos y tratados yóguicos y tántricos, se dice que respiramos unas 21600 veces al día. ¿De cuántas inhalaciones y exhalaciones somos verdaderamente conscientes? Durante esta luna nueva, y este mes en general, sería un buen momento de empezar a trabajar con tu respiración, comenzando por observarla sin controlarla. Hacer ejercicios de respiración, o trabajar con el prana a través del pranayama, también sería recomendado para conectar con el simbolismo de esta lunación, y con el significado profundo que Swati, Vayu, el viento y las estrellas quieren desvelarnos.

    Existe un equilibrio entre el control, y el dejar ir. Entre lo que podemos decidir, y a lo que debemos rendirnos. Como un navío a merced de las olas y el viento que tiene cierta libertad en elegir el posicionamiento de sus velas. Trabajamos con el poder de la naturaleza y del tiempo, no en contra. Ese sería el secreto. Trabajamos con nuestra respiración, no en contra. Trabajamos con nuestros deseos, no en contra. 

    La Shakti, o poder, de Swati es el poder de dispersarse como el viento (Pradhvamsa Shakti). Esta luna trae la oportunidad de aprender a ser flexibles, a abrirnos al cambio y la transformación. Swati tiene varios símbolos: un brote de una planta, una sola brizna de hierba mecida por el viento y una espada. El nombre de Swati se traduce muchas veces como “la independiente”, de la raíz ‘swa/sva’ que significa “el ser”, “la esencia”. Tenemos el deseo de movernos cómo y hacia dónde uno mismo quiere. Tenemos grandes deseos de libertad, de ser quiénes hemos venido a ser, y eso empieza con la total aceptación del lugar que ocupamos en el tiempo-espacio que nos corresponde. Una vez aceptamos, el siguiente paso es abrirnos al cambio. Igual que las historias y mitos de yoguinis y yakshinis que pueden cambiar de forma, ya sea a animal o planta, nosotros también tenemos esa capacidad. Hay algo interno que es como un mástil, firme, seguro, que es la base esencial sobre la que podemos izar las velas, y luego, dejar que el viento nos mueva. Debemos buscar esa esencia, reconocerla y enraizarnos en ella, porque los cambios llegan, queramos o no. ¿No será mejor que sean cambios elegidos, en vez de cambios sorpresa? Y si fueran sorpresa, que podamos siempre volver a nuestro centro. 

    Dentro del sistema zodiacal de doce signos, incluímos a Swati nakshatra completamente dentro de los márgenes del signo de Libra. El signo de Libra está regido por Venus, y Venus se encuentra en estos momentos en Escorpio, acompañada, desde muy recientemente, de Mercurio. Ambos planetas están navegando hacia el abismo profundo del océano. Nuestra capacidad de ver el orden y la belleza, y nuestra capacidad de discernir, están ahora mismo coloreadas por el misterio. Tenemos ganas de profundizar. Ya no nos vale lo superficial. Aquello que creíamos que nos hacía felices, está cambiando. Y debemos aceptarlo y cambiar con ello. Es momento de cambiar de rumbo. 

    Marte debilitado en Cáncer está creando un aspecto un poco duro hacia el sol y la luna, dándonos una sensación de que nuestra motivación se ahoga en los mares de dudas. Dudamos de nuestra propia fuerza y capacidad para avanzar en nuestros planes, en los cambios y transformaciones que ya podemos estar sintiendo de manera intuitiva o instintiva. Pero el miedo y la duda pueden convertirse en grandes aliados, si sabemos darles el espacio necesario para que sientan también la libertad de existir, pero colocándolos detrás de nosotros para que nos empujen hacia dónde queremos ir, en vez de delante de nosotros donde nos impiden avanzar con claridad. El miedo y la duda pueden ser compost fértil para cualquier renacimiento.

    Por último, sólo quería decir una cosa más. El mundo está lleno de sufrimiento. Lleno de injusticia. Cada día nos levantamos y vemos imágenes que ni en nuestras peores pesadillas pudimos haber imaginado. El mundo siempre ha sido, y siempre será un lugar dual donde van a convivir la belleza más absoluta, con el dolor más incapacitante. En mi opinión, cuando sentimos la impotencia de no “poder hacer nada” para ayudar a aquellos que se encuentran en los infiernos que hemos creado en el aquí y ahora en esta tierra, podemos recordarnos que debemos buscar la paz primero en nosotros mismos. Sí, podemos hacer algo, y ese algo, aunque suene insignificante en el gran esquema espacio-temporal, os aseguro que no lo es.

    Ese algo es vivir en integridad. Seguir caminando cada día para reconocer esa esencia que nos sustenta. Seguir haciendo nuestras prácticas. Seguir abrazando a nuestros seres queridos. Seguir disfrutando y agradeciendo cada segundo de privilegio que tenemos. Alzar la voz por aquellos que no pueden. Navegar las aguas de la vida, siempre hacia adelante, siempre hacia donde nos lleve el viento. Sin hundirnos. Sin rendirnos a pesar de las dificultades. Se lo debemos a todos aquellos que ya no están aquí, y a todos aquellos que están sufriendo. Nos lo debemos a nosotros mismos y al deseo primordial que brota de nuestros corazones y del corazón universal.

    Una vez aprendemos a caminar en integridad con la voz interna del discernimiento cortante (como esa espada de Swati), las decisiones que tomemos al final tendrán un impacto a nivel mundial. Qué compramos y dónde, qué comemos, a quién votamos, qué límites ponemos, a quién dejamos entrar en nuestras vidas, y a quién decimos adiós. Dónde gastamos nuestra energía, y dónde ya no. Cuando vivimos en integridad, todas y cada una de nuestras decisiones serán por y para la libertad personal y colectiva. Ojalá, como dice el poema de Espronceda, el mar sea al final nuestra única patria. Sin distinción, que el amor sea hogar del pasado, del presente, del futuro, y de lo eterno.

    Podéis ver mi vídeo en Youtube para más detalles astronómicos, astrológicos y simbólicos sobre esta luna.

    Os deseo una muy feliz luna nueva,

    ¡viento en popa a toda vela!

    Gracias por leerme,

    Danah

  • La chispa primordial; luna llena en Ashwini, Aries, 17 de octubre de 2024

    Arte por J. W. Spoor, 1874, en su  Electro astronomical atlas with explanatory notes, questions and answers.

    Se nota en el ambiente, las prisas, las ganas de avanzar, el “progreso” constante, la ambición desmesurada… Parece que no tenemos ni un segundo para parar. Siempre ocupados. Siempre llegando tarde a algún lugar. ¿Hacia dónde vamos realmente con tanta prisa? 

    Estamos inmersos en unos tiempos astrológicos muy potentes que nos han estado llevando por una espiral de confusión. Los últimos eclipses entre Piscis y Virgo, entre agua y tierra, nos han intentado enseñar a enraizarnos en medio del caos. A morir simbólicamente y a dejar ir para crear el espacio necesario para recibir. Esta luna llena en el nakshatra de Ashwini, en Aries, llega con muchísima fuerza ahora para enseñarnos que debemos prestar atención a esa chispa del deseo que ha ido evolucionando dentro de nosotros. Una chispa que puede convertirse en un bonito fuego, hogar, al que podemos atender y cuidar, o puede convertirse, con las prisas, en un incendio incontrolable. 

    El 17 de octubre la luna estará en el grado 0.22 de Aries, en un punto clave que llamamos “gandanta”; un nudo kármico que se produce entre los últimos grados de los signos de agua y los primeros grados de los signos de fuego. El sol por su parte, estará en su signo de debilitación en el grado 0.22 de Libra en el momento de la culminación de esta luna llena. 

    Ambas luminarias están un poco incómodas. ¿Y qué solemos hacer todos cuando nos enfrentamos a la incomodidad? Solemos querer salir de ese lugar lo más rápido posible. Es un patrón de comportamiento natural, seguramente en su raíz tenga que ver con el instinto de supervivencia. Pero en realidad, es en la incomodidad donde podemos aprender a ser resilientes y a observarnos y conocernos en otros ámbitos. La vida no siempre es fácil. No, no se puede tener todo. No, no podemos controlarlo todo. Pero sí, sí tenemos la libertad de elegir parar, observar, y no tomar decisiones apresuradas sólo porque estemos incómodos. Es justamente en medio de la presión y de la oscuridad que se puede crear un contenedor propicio para un nuevo nacimiento. ¿O acaso un parto es cómodo? Preguntemos a todas las madres si fue algo fácil por lo que transitar. Lo que me han dicho muchas mamás también es algo revelador, que en el momento de sus partos sintieron una conexión tan profunda con la inteligencia de sus propios cuerpos que se abandonaron a ellos y a sus propios ritmos. Qué bello oír que el instinto de la naturaleza primordial aún se desvela en ciertos momentos.

    Ashwini nakshatra es esa chispa primordial. Formada por tres estrellas de la constelación de Aries (Alpha Arietis o Hamal, Beta Arietis o Sheratan y Gamma Arietis o Mesarthim) es el lugar que consideramos el principio de la rueda de las mansiones lunares, y al signo de Aries como el principio del Zodiaco. Piscis es el océano primordial. La vuelta al hogar primigenio. A la oscuridad fértil. Lugar donde se produce el compost para nutrir a las nuevas semillas. Es el lugar de la muerte. Aries es la explosión del deseo convertido en materia. Es el momento en el que el brote nace de la semilla. Es el lugar del re-nacimiento. 

    Este nakshatra está regido por los gemelos, a veces sobre caballos o con cabeza de caballo, a los que llamamos Ashwini Kumara. ‘Ashwin’ en sánscrito significa “caballo” y ‘kumar’ significa “joven”. Eran hijos de Surya y su mujer Sanjana. Ya aparecen mencionados incontables veces en el Rig Veda, por lo tanto son deidades muy ancestrales pertenecientes al primer panteón védico, y seguramente, vengan de alguna influencia proto-indo-europea. A estos gemelos se les asocia más tarde con el Ayurveda como médicos de los dioses. También se les asocia con la medicina en general, con las hierbas sanadoras, con la dualidad del amanecer y el atardecer, y con la velocidad y nobleza de los caballos y su afán de libertad. El símbolo de Ashwini nakshatra es la cabeza de un caballo. Y el animal de este nakshatra es el caballo macho. ¿Qué podemos aprender de los caballos? ¿Qué asociamos con ellos de manera metafórica y/o simbólica? Personalmente lo que yo intuyo es la necesidad de ser libre. Y la libertad siempre viene acompañada de una gran responsabilidad que comienza primeramente con conocerse a uno mismo. 

    El poder de este nakshatra es Shidravyapani Shakti, el poder de conseguir objetivos rápidamente. Pero para poder conseguir algo, primero debemos tener claro qué es lo que realmente queremos. Y con las prisas, muchas veces, no es la voz interior verdadera la que nos guía, sino los patrones inconscientes que nos hacen perseguir deseos que en realidad no son nuestros. Ya sea porque son deseos que surgieron a través de compararnos con otras personas y sus vidas, o con lo que la sociedad dice que es el éxito, ya sea porque son deseos que están arraigados en nosotros por patrones kármicos familiares. Hay una energía en el ambiente que nos empuja a “querer agradar” a todo el mundo, y por eso, ahora más que nunca, hay que hacer un ejercicio de atención para poder escuchar de verdad la voz que nos susurra desde el fondo de nuestra cueva del corazón. Sólo ese deseo original encenderá la chispa primordial de toda creación, y estará en concordancia con esa Iccha Shakti que fue la chispa del nacimiento universal de toda materialidad. 

    Mientras tanto en el cielo, algunos planetas tampoco se encuentran del todo cómodos en sus posiciones al igual que la luna en gandanta en Aries y el sol en su debilitación en Libra. Saturno retrógrado en Acuario está mirando a la luna en Aries creando en todos una sensación de pesadez mental, de límite, incluso de una sensación de tristeza muy difícil de explicar. Rahu se encuentra en Piscis, aunque muy cerca de la luna, creando más velo de confusión. Marte sigue en Géminis, fuego y aire, creando más energía volátil y ganas de actuar. Júpiter acaba de empezar su retrogradación en Tauro, y su influencia nos va a invitar a parar en medio de tanta velocidad. Venus está en las aguas de Escorpio, donde nuestras sombras salen a la luz para poder ser integradas. Ketu en Virgo sigue creando esa influencia de cortar con aquello que no nos sustenta, no nos nutre, no nos alimenta, en todos los sentidos. Mercurio en Libra puede darnos un empujoncito hacia el discernimiento y la templanza. 

    Al mismo tiempo, se dice que durante esta luna llena, la diosa Lakshmi sobrevuela los hogares de sus devotos para traerles belleza y abundancia. Para recordarnos que incluso en medio de todo lo que parece ser caótico e incómodo, podemos encontrar la belleza de la pausa, la belleza del disfrute, la belleza de la gracia divina. También se dice que esta noche de luna llena es en la cual se produce el baile en el bosque de Krishna y Radha y las gopis, la noche del Rasa Lila, del gran éxtasis divino. 

    El simbolismo de esta luna llena es profundo. El mundo siempre va a ser dual. La realidad material bebe de la fuente de la unidad para manifestarse en dualidad. Es en el éxtasis de re-encontrarnos a nosotros mismos, y recordarnos como seres completos que lo engloban todo, incluídas las sombras, donde podemos vislumbrar un poco el sentimiento de no-dualidad. El camino hacia el interior es largo y profundo, no debemos ir con tanta prisa, debemos ir un poco más lento para poder observar y disfrutar de cada paso. Al final, llegaremos a los campos universales donde podremos correr libres como caballos salvajes cuyo dueño es simplemente el deseo original; la ciclicidad natural de la chispa primordial.

    Podéis ver mi vídeo en YouTube para saber un poquito más sobre esta luna llena en Ashwini nakshatra. 

    Muchas gracias por estar aquí y ¡feliz renacimiento!

    Danah

  • Soltar para recibir; luna nueva y eclipse solar en Hasta, Virgo, 2/3 de octubre de 2024

    Arte por Shane Drinkwater (https://shanedw.wixsite.com/shanedrinkwater)
    (Instagram @shane_drinkwater)

    Así como la dualidad crea un equilibrio, empezamos el mes de octubre con un cierre. Los finales son siempre precursores de nuevos comienzos. Esta es una luna nueva y eclipse solar que sella esta época de eclipses, que sella la quincena de los ancestros (Pitri Paksha), pero que también abre la puerta a las Nueve Noches de la Diosa (Navaratri) y abre la puerta a la posibilidad de encarnar la energía arquetípica de la Gran Madre protectora en nuestras propias vidas, externas e internas.

    En estas nueve noches honramos a la diosa Durga en sus diferentes aspectos (como Kali, Lakshmi y Saraswati en relación incluso a las tres gunas de Tamas, Rajas y Sattva; o como las Navadurga; o como las Matrikas, o como las Dasha Mahavidyas… depende de la zona de India, y/o de los diferentes linajes, hay diferentes maneras de honrar a Durga). Durga, con su gran poder y su fuerza puede acabar con todos los asuras (demonios) a los que se enfrenta, y que se cuenta en su historia y mito en el texto Devi Mahatmyam. Su energía, su poder sin igual, nos ayuda a sentirnos en nuestro propio centro; a enfrentarnos a nuestras sombras y patrones mentales y emocionales; nos ayuda a luchar por, y/o defender, lo que amamos y deseamos proteger y nutrir; y sobre todo nos ayuda a ser íntegros con nosotros mismos no importa lo que ocurra externamente. Sin miedo a las consecuencias de nuestras intenciones y acciones porque sabemos que estamos siendo fieles al camino de nuestro propio corazón, en armonía con el camino trazado por las estrellas, y sobre todo trazado por la vida y su inteligencia y sabiduría, tan fuera de nuestro control y entendimiento muchas veces. Ella nos guía desde otro lugar, no siempre desde la razón intelectual, sino más bien desde el discernimiento profundo, la intuición y el instinto, desde el sentimiento de devoción y agradecimiento, desde el asombro y la curiosidad, desde la apertura de nuestra mente y del recuerdo de nuestra propia esencia tan olvidada en el abismo y la oscuridad, para recordar una y otra vez, y honrar sobre todo en estas nueve noches, que nunca estuvimos separados de Ella. Ella lo es Todo. Ella es el Gran Amor Incondicional. Jai Ma Durga! 

    A esta luna nueva se la conoce como Mahalaya Amavasya; la luna nueva de la disolución. Su mensaje es honrar la muerte, el fin, el abismo profundo del silencio que antecede un renacimiento. Y es que un ascenso siempre viene precedido por un descenso. Es en el tocar fondo que aprendemos a levantarnos de nuevo. Seguimos esa temática de muerte simbólica y de renacimiento que ya se ha dejado notar desde la anterior luna llena y eclipse lunar en Uttara Bhadrapada, Piscis. 

    La luna nueva y eclipse solar ocurre el 2 o 3 de octubre (depende de donde te encuentres en el mundo). Sol y Luna se unen en Hasta nakshatra, estrellas que se suelen designar dentro del Signo de Virgo, junto con Ketu, el nodo sur lunar y responsable esta vez del ensombrecimiento del sol por la luna creando este eclipse solar anular. 

    Hasta nakshatra está formada por cinco estrellas en la constelación Corvus; Alpha Corvi (Alchiba), Beta Corvi (Kraz), Delta Corvi (Algorab), Gamma Corvi (Gienah) y Epsilon Corvi (Minkar). 

    La Tarjeta 32 ilustra doce constelaciones: nueve modernas (Corvus, Cráter, Sextans, Hidra, Lobo, Centaurus, Antlia, y Brújula), la actualmente subdividida Argo Navis, y las constelaciones obsoletas de Noctua y Felis, en “Urania’s Mirror” (El Espejo de Urania), o “A view of the Heavens” (Una visión de los Cielos) un conjunto de 32 cartas gráficas astronómicas publicadas por primera vez en noviembre de 1824. Fuente: Wikipedia.


    Su deidad es Savitur, una de las deidades más antiguas del panteón védico perteneciente a lo que denominamos Adityas o deidad solar hijo de Aditi, la Gran Madre védica. Savitur es una representación de esos primeros rayos de sol que se asoman en el horizonte antes del amanecer. Es ese momento mágico entre la oscuridad de la noche y la luz cegadora del sol. Ese momento de pausa, de contemplación. Ese espacio liminal que nos invita a la reflexión y a la quietud. A honrar las quimeras que anhelamos en el corazón. Se asocia a Savitur con el famoso Savitur Gayatri Mantra védico que honra esa luz solar del alma en relación con la luz solar divina. También honra la luz del conocimiento interior que guía nuestros pasos externos. Esa luz que revela la Verdad y nos despierta ante quiénes somos en realidad. 

    El significado en sánscrito de Hasta, y su símbolo, es una mano. Hasta nakshatra tiene el poder de poner al alcance de la mano todo aquello que se desea (Hasta Sthapaniyangama Shakti). Es el poder de hacer realidad los anhelos y deseos más profundos. De manifestar en forma material aquello que se desenvuelve en el mundo sutil de los sueños. Las manos también pueden asociarse con la ilusión, el engaño, como un mago o un ilusionista manteniendo la atención en ellas mientras el truco se desenvuelve ante nuestros ojos. Al pertenecer al Signo de Virgo que está regido por Mercurio, éste nos puede ayudar a discernir qué es necesario traer a la vida, y qué es necesario soltar. De hecho, a veces Hasta nakshatra se representa con un puño cerrado, o con una mano abierta. ¿En qué momento vital te encuentras? ¿Necesitas aprender a soltar para recibir? ¿O estás ya con la mano tendida, el trabajo interno hecho, a la espera de recibir?

    El animal simbólico de Hasta  es el búfalo hembra, que ata maravillosamente con la historia que se celebra en Navaratri (del texto Devi Mahatmyam perteneciente al Markandeya Purana) sobre Durga eliminando a varios demonios, incluído el búfalo Mahishasura. Cuando comenzamos a mirarnos de frente, a no cerrar los ojos a todas nuestras partes, es cuando todas las sombras salen de sus cuevas. Quieren ser abrazadas, integradas, validadas, antes de poder transformarse. Es a través de nuestro valor y compasión que podemos hacer este trabajo interno, y gracias a Durga, este es el momento adecuado para empezar. Una vez aprendemos a hacer esto internamente, tenemos muchísima más paciencia y compasión para poder ser la fortaleza (la palabra Durga significa eso) del mundo. Podemos ser el gran apoyo. Simplemente con nuestra presencia, desde un centro firme como el tronco de un árbol, podemos confiar en que el viento se llevará las hojas muertas.  

    Este eclipse cierra esta tanda, la última de 2024, y nos invita a contemplar la luz que siempre vuelve, a pesar de la oscuridad que es a veces tan necesaria para recordarnos que no estamos solos. Caminamos por las sendas de la vida siguiendo un patrón universal que ata a nuestro deseo individual, si sólo aprendemos a escucharlo. Y para ello es necesario el silencio. Silencio interno que crea y recrea el espacio infinito, el vacío lleno de potencial. Con las manos abiertas hacia el cielo hacemos una plegaria desde el corazón: que todo mi trabajo por y para mi integridad personal sea para el bien mayor.

    Gracias siempre por leerme y os deseo una muy feliz luna nueva, eclipse solar, y feliz Navaratri.

    Para más información y más datos astronómicos y astrológicos sobre los demás planetas y su danza celestial, puedes ver mi vídeo en mi canal de Youtube.

  • One life is untangling…

    Moonrise from my boat/home
    somewhere in Greece…

    One life is untangling while one is still tied to a noose of expectations.

    What the heart longs for must be a secret for the eyes.

    Lost in the fantasy; not yet a memory.

    Lost in the idea of belonging in the arms of mystery.

    Held by the thread of desire; touched by a trembling hand that holds on to a dying hope.

    A rope that can save us, or pull us further down the hole.

    Until we are out of breath…

    Until the death of a part that cannot sustain the whole.

    Bleeding into the memories of other times, other worlds…

    I’m just another body decaying under the stars.

    A bottle of wine staring at me from the other side.

    Where everything felt like a crumbling life, about to hit restart…

    And then those eyes remind me where it all began…and where it all went to die.

    The fire that blinds the mind let’s the heart speak at last…

    I Am.