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  • Viento en popa… y a toda vela; luna nueva en Swati, Libra, 1 de noviembre de 2024

    “Hemisferio Occidental dentro de una Rosa de los Vientos con el Océano Atlántico en el Centro”,
    por Piri Reis (capitán Piri) en su Kitab i-Bahriye (Libro de Navegación), siglo XVI.

    Con diez cañones por banda,

    viento en popa a toda vela,

    no corta el mar sino vuela,

    un velero bergantín,

    bajel pirata que llaman

    por su bravura el Temido,

    en todo el mar conocido

    del uno al otro confín.

    La luna en el mar riela,

    en la lona gime el viento

    y alza en blando movimiento

    olas de plata y azul;

    y va el capitán pirata,

    cantando alegre en la popa,

    Asia a un lado, al otro Europa,

    y allá a su frente Estambul.

    «Navega velero mío,

    sin temor,

    que ni enemigo navío,

    ni tormenta, ni bonanza,

    tu rumbo a torcer alcanza,

    ni a sujetar tu valor.

    Veinte presas

    hemos hecho

    a despecho,

    del inglés,

    y han rendido

    sus pendones

    cien naciones

    a mis pies.

    Que es mi barco mi tesoro,

    que es mi dios la libertad,

    mi ley, la fuerza y el viento,

    mi única patria la mar.

    Allá muevan feroz guerra

    ciegos reyes

    por un palmo más de tierra,

    que yo tengo aquí por mío

    cuanto abarca el mar bravío,

    a quien nadie impuso leyes.

    Y no hay playa,

    sea cualquiera,

    ni bandera

    de esplendor,

    que no sienta

    mi derecho

    y dé pecho

    a mi valor.

    Que es mi barco mi tesoro,

    que es mi dios la libertad,

    mi ley, la fuerza y el viento,

    mi única patria la mar.

    A la voz de ¡barco viene!

    es de ver

    cómo vira y se previene

    a todo trapo a escapar:

    que yo soy el rey del mar,

    y mi furia es de temer.

    En las presas

    yo divido

    lo cogido

    por igual:

    sólo quiero

    por riqueza

    la belleza

    sin rival.

    Que es mi barco mi tesoro,

    que es mi dios la libertad,

    mi ley, la fuerza y el viento,

    mi única patria la mar.

    ¡Sentenciado estoy a muerte!;

    yo me río;

    no me abandone la suerte,

    y al mismo que me condena,

    colgaré de alguna antena

    quizá en su propio navío.

    Y si caigo

    ¿qué es la vida?

    Por perdida

    ya la di,

    cuando el yugo

    de un esclavo

    como un bravo

    sacudí.

    Que es mi barco mi tesoro,

    que es mi dios la libertad,

    mi ley, la fuerza y el viento,

    mi única patria la mar.

    Son mi música mejor

    aquilones,

    el estrépito y temblor

    de los cables sacudidos,

    del negro mar los bramidos

    y el rugir de mis cañones.

    Y del trueno

    al son violento,

    y del viento

    al rebramar,

    yo me duermo

    sosegado

    arrullado

    por el mar.

    Que es mi barco mi tesoro,

    que es mi dios la libertad,

    mi ley, la fuerza y el viento,

    mi única patria la mar».

    Canción del pirata, José de Espronceda, poeta extremeño, siglo XIX.

    Comenzamos el mes de noviembre con una luna nueva en Swati nakshatra, en el signo de Libra. Una nueva luna, una nueva oportunidad. Tras la pasada luna llena en Ashwini nakshatra que encendió el fuego del deseo primordial, ahora es el momento de izar las velas, y dejarnos llevar por el viento y su propia sabiduría espacio-temporal.

    Swati nakshatra está formada por una sola estrella, la más brillante de la constelación Bootes, y la tercera más brillante del cielo (después de Sirio/Alpha Canis Majoris y Canopus/Alpha Carinae), que conocemos como Arcturus (Alpha Bootes). La estrella Arcturus se encuentra a unos 37 años luz, y su diámetro es 27 veces mayor que el de nuestro sol. Seguramente por su brillo, durante la Edad Media se asoció a esta estrella con la búsqueda del Santo Grial y las leyendas del rey Arturo, de allí el nombre con el cual se la conoce. La constelación de Bootes representa a un pastor con un cayado que está mirando hacia la Osa Mayor; pero quién era ese pastor varía según qué mitos. También, entre las leyendas de navegantes y marineros del Mediterráneo, se asociaba a esta constelación con la llegada del invierno y las tempestades, y no se consideraba un buen augurio ya que traía dificultades para la navegación. Pero eso nunca ha impedido a un marinero seguir los latidos de su propio corazón para discernir cómo llegar a buen puerto, guiado por las estrellas…

    Y eso es lo que nos pide esta energía de luna nueva. Una vez hemos hecho los deberes de conectar realmente con lo que queremos y hemos encendido la chispa, es momento de dar un paso al frente. Alrededor siempre va a haber obstáculos, malos augurios, tempestades, niebla, y un largo etcétera en obstáculos reales o imaginados, pero eso no quiere decir que si observamos con atención, no podamos intuir el momento adecuado, sentir el viento adecuado, que pueda llenar nuestras velas y llevarnos al destino soñado; a sentirnos en integridad con todo lo que nos rodea. Como dice el poema entre líneas, si sabemos escucharnos y seguimos la sabiduría de la naturaleza (viento y mar), seremos dueños de nuestra propia libertad.

    La deidad que rige a Swati nakshatra es Vayu, el dios del viento. Vayu representa la energía vital o prana que subyace a todo lo que existe. El aire que respiramos, la sabiduría infinita de la respiración, es un gran ejemplo de lo que simboliza este momento vital en el que nos encontramos. ¿Te has preguntado alguna vez quién está respirando cuando inhalas y exhalas? ¿Cómo es que la respiración tiene su propio ritmo, su propio orden, su propia inteligencia? Según la cosmología corporal yóguica y ayurvédica, existen cinco vayus, o vientos, que rigen diferentes zonas y acciones: prana vayu, apana vayu, udana vayu, vyana vayu y samana vayu. ¿Somos conscientes de los movimientos del prana en nuestros cuerpos? ¿Y en la naturaleza, en el mundo, en todo lo que nos rodea?

    Según varios textos y tratados yóguicos y tántricos, se dice que respiramos unas 21600 veces al día. ¿De cuántas inhalaciones y exhalaciones somos verdaderamente conscientes? Durante esta luna nueva, y este mes en general, sería un buen momento de empezar a trabajar con tu respiración, comenzando por observarla sin controlarla. Hacer ejercicios de respiración, o trabajar con el prana a través del pranayama, también sería recomendado para conectar con el simbolismo de esta lunación, y con el significado profundo que Swati, Vayu, el viento y las estrellas quieren desvelarnos.

    Existe un equilibrio entre el control, y el dejar ir. Entre lo que podemos decidir, y a lo que debemos rendirnos. Como un navío a merced de las olas y el viento que tiene cierta libertad en elegir el posicionamiento de sus velas. Trabajamos con el poder de la naturaleza y del tiempo, no en contra. Ese sería el secreto. Trabajamos con nuestra respiración, no en contra. Trabajamos con nuestros deseos, no en contra. 

    La Shakti, o poder, de Swati es el poder de dispersarse como el viento (Pradhvamsa Shakti). Esta luna trae la oportunidad de aprender a ser flexibles, a abrirnos al cambio y la transformación. Swati tiene varios símbolos: un brote de una planta, una sola brizna de hierba mecida por el viento y una espada. El nombre de Swati se traduce muchas veces como “la independiente”, de la raíz ‘swa/sva’ que significa “el ser”, “la esencia”. Tenemos el deseo de movernos cómo y hacia dónde uno mismo quiere. Tenemos grandes deseos de libertad, de ser quiénes hemos venido a ser, y eso empieza con la total aceptación del lugar que ocupamos en el tiempo-espacio que nos corresponde. Una vez aceptamos, el siguiente paso es abrirnos al cambio. Igual que las historias y mitos de yoguinis y yakshinis que pueden cambiar de forma, ya sea a animal o planta, nosotros también tenemos esa capacidad. Hay algo interno que es como un mástil, firme, seguro, que es la base esencial sobre la que podemos izar las velas, y luego, dejar que el viento nos mueva. Debemos buscar esa esencia, reconocerla y enraizarnos en ella, porque los cambios llegan, queramos o no. ¿No será mejor que sean cambios elegidos, en vez de cambios sorpresa? Y si fueran sorpresa, que podamos siempre volver a nuestro centro. 

    Dentro del sistema zodiacal de doce signos, incluímos a Swati nakshatra completamente dentro de los márgenes del signo de Libra. El signo de Libra está regido por Venus, y Venus se encuentra en estos momentos en Escorpio, acompañada, desde muy recientemente, de Mercurio. Ambos planetas están navegando hacia el abismo profundo del océano. Nuestra capacidad de ver el orden y la belleza, y nuestra capacidad de discernir, están ahora mismo coloreadas por el misterio. Tenemos ganas de profundizar. Ya no nos vale lo superficial. Aquello que creíamos que nos hacía felices, está cambiando. Y debemos aceptarlo y cambiar con ello. Es momento de cambiar de rumbo. 

    Marte debilitado en Cáncer está creando un aspecto un poco duro hacia el sol y la luna, dándonos una sensación de que nuestra motivación se ahoga en los mares de dudas. Dudamos de nuestra propia fuerza y capacidad para avanzar en nuestros planes, en los cambios y transformaciones que ya podemos estar sintiendo de manera intuitiva o instintiva. Pero el miedo y la duda pueden convertirse en grandes aliados, si sabemos darles el espacio necesario para que sientan también la libertad de existir, pero colocándolos detrás de nosotros para que nos empujen hacia dónde queremos ir, en vez de delante de nosotros donde nos impiden avanzar con claridad. El miedo y la duda pueden ser compost fértil para cualquier renacimiento.

    Por último, sólo quería decir una cosa más. El mundo está lleno de sufrimiento. Lleno de injusticia. Cada día nos levantamos y vemos imágenes que ni en nuestras peores pesadillas pudimos haber imaginado. El mundo siempre ha sido, y siempre será un lugar dual donde van a convivir la belleza más absoluta, con el dolor más incapacitante. En mi opinión, cuando sentimos la impotencia de no “poder hacer nada” para ayudar a aquellos que se encuentran en los infiernos que hemos creado en el aquí y ahora en esta tierra, podemos recordarnos que debemos buscar la paz primero en nosotros mismos. Sí, podemos hacer algo, y ese algo, aunque suene insignificante en el gran esquema espacio-temporal, os aseguro que no lo es.

    Ese algo es vivir en integridad. Seguir caminando cada día para reconocer esa esencia que nos sustenta. Seguir haciendo nuestras prácticas. Seguir abrazando a nuestros seres queridos. Seguir disfrutando y agradeciendo cada segundo de privilegio que tenemos. Alzar la voz por aquellos que no pueden. Navegar las aguas de la vida, siempre hacia adelante, siempre hacia donde nos lleve el viento. Sin hundirnos. Sin rendirnos a pesar de las dificultades. Se lo debemos a todos aquellos que ya no están aquí, y a todos aquellos que están sufriendo. Nos lo debemos a nosotros mismos y al deseo primordial que brota de nuestros corazones y del corazón universal.

    Una vez aprendemos a caminar en integridad con la voz interna del discernimiento cortante (como esa espada de Swati), las decisiones que tomemos al final tendrán un impacto a nivel mundial. Qué compramos y dónde, qué comemos, a quién votamos, qué límites ponemos, a quién dejamos entrar en nuestras vidas, y a quién decimos adiós. Dónde gastamos nuestra energía, y dónde ya no. Cuando vivimos en integridad, todas y cada una de nuestras decisiones serán por y para la libertad personal y colectiva. Ojalá, como dice el poema de Espronceda, el mar sea al final nuestra única patria. Sin distinción, que el amor sea hogar del pasado, del presente, del futuro, y de lo eterno.

    Podéis ver mi vídeo en Youtube para más detalles astronómicos, astrológicos y simbólicos sobre esta luna.

    Os deseo una muy feliz luna nueva,

    ¡viento en popa a toda vela!

    Gracias por leerme,

    Danah

  • La chispa primordial; luna llena en Ashwini, Aries, 17 de octubre de 2024

    Arte por J. W. Spoor, 1874, en su  Electro astronomical atlas with explanatory notes, questions and answers.

    Se nota en el ambiente, las prisas, las ganas de avanzar, el “progreso” constante, la ambición desmesurada… Parece que no tenemos ni un segundo para parar. Siempre ocupados. Siempre llegando tarde a algún lugar. ¿Hacia dónde vamos realmente con tanta prisa? 

    Estamos inmersos en unos tiempos astrológicos muy potentes que nos han estado llevando por una espiral de confusión. Los últimos eclipses entre Piscis y Virgo, entre agua y tierra, nos han intentado enseñar a enraizarnos en medio del caos. A morir simbólicamente y a dejar ir para crear el espacio necesario para recibir. Esta luna llena en el nakshatra de Ashwini, en Aries, llega con muchísima fuerza ahora para enseñarnos que debemos prestar atención a esa chispa del deseo que ha ido evolucionando dentro de nosotros. Una chispa que puede convertirse en un bonito fuego, hogar, al que podemos atender y cuidar, o puede convertirse, con las prisas, en un incendio incontrolable. 

    El 17 de octubre la luna estará en el grado 0.22 de Aries, en un punto clave que llamamos “gandanta”; un nudo kármico que se produce entre los últimos grados de los signos de agua y los primeros grados de los signos de fuego. El sol por su parte, estará en su signo de debilitación en el grado 0.22 de Libra en el momento de la culminación de esta luna llena. 

    Ambas luminarias están un poco incómodas. ¿Y qué solemos hacer todos cuando nos enfrentamos a la incomodidad? Solemos querer salir de ese lugar lo más rápido posible. Es un patrón de comportamiento natural, seguramente en su raíz tenga que ver con el instinto de supervivencia. Pero en realidad, es en la incomodidad donde podemos aprender a ser resilientes y a observarnos y conocernos en otros ámbitos. La vida no siempre es fácil. No, no se puede tener todo. No, no podemos controlarlo todo. Pero sí, sí tenemos la libertad de elegir parar, observar, y no tomar decisiones apresuradas sólo porque estemos incómodos. Es justamente en medio de la presión y de la oscuridad que se puede crear un contenedor propicio para un nuevo nacimiento. ¿O acaso un parto es cómodo? Preguntemos a todas las madres si fue algo fácil por lo que transitar. Lo que me han dicho muchas mamás también es algo revelador, que en el momento de sus partos sintieron una conexión tan profunda con la inteligencia de sus propios cuerpos que se abandonaron a ellos y a sus propios ritmos. Qué bello oír que el instinto de la naturaleza primordial aún se desvela en ciertos momentos.

    Ashwini nakshatra es esa chispa primordial. Formada por tres estrellas de la constelación de Aries (Alpha Arietis o Hamal, Beta Arietis o Sheratan y Gamma Arietis o Mesarthim) es el lugar que consideramos el principio de la rueda de las mansiones lunares, y al signo de Aries como el principio del Zodiaco. Piscis es el océano primordial. La vuelta al hogar primigenio. A la oscuridad fértil. Lugar donde se produce el compost para nutrir a las nuevas semillas. Es el lugar de la muerte. Aries es la explosión del deseo convertido en materia. Es el momento en el que el brote nace de la semilla. Es el lugar del re-nacimiento. 

    Este nakshatra está regido por los gemelos, a veces sobre caballos o con cabeza de caballo, a los que llamamos Ashwini Kumara. ‘Ashwin’ en sánscrito significa “caballo” y ‘kumar’ significa “joven”. Eran hijos de Surya y su mujer Sanjana. Ya aparecen mencionados incontables veces en el Rig Veda, por lo tanto son deidades muy ancestrales pertenecientes al primer panteón védico, y seguramente, vengan de alguna influencia proto-indo-europea. A estos gemelos se les asocia más tarde con el Ayurveda como médicos de los dioses. También se les asocia con la medicina en general, con las hierbas sanadoras, con la dualidad del amanecer y el atardecer, y con la velocidad y nobleza de los caballos y su afán de libertad. El símbolo de Ashwini nakshatra es la cabeza de un caballo. Y el animal de este nakshatra es el caballo macho. ¿Qué podemos aprender de los caballos? ¿Qué asociamos con ellos de manera metafórica y/o simbólica? Personalmente lo que yo intuyo es la necesidad de ser libre. Y la libertad siempre viene acompañada de una gran responsabilidad que comienza primeramente con conocerse a uno mismo. 

    El poder de este nakshatra es Shidravyapani Shakti, el poder de conseguir objetivos rápidamente. Pero para poder conseguir algo, primero debemos tener claro qué es lo que realmente queremos. Y con las prisas, muchas veces, no es la voz interior verdadera la que nos guía, sino los patrones inconscientes que nos hacen perseguir deseos que en realidad no son nuestros. Ya sea porque son deseos que surgieron a través de compararnos con otras personas y sus vidas, o con lo que la sociedad dice que es el éxito, ya sea porque son deseos que están arraigados en nosotros por patrones kármicos familiares. Hay una energía en el ambiente que nos empuja a “querer agradar” a todo el mundo, y por eso, ahora más que nunca, hay que hacer un ejercicio de atención para poder escuchar de verdad la voz que nos susurra desde el fondo de nuestra cueva del corazón. Sólo ese deseo original encenderá la chispa primordial de toda creación, y estará en concordancia con esa Iccha Shakti que fue la chispa del nacimiento universal de toda materialidad. 

    Mientras tanto en el cielo, algunos planetas tampoco se encuentran del todo cómodos en sus posiciones al igual que la luna en gandanta en Aries y el sol en su debilitación en Libra. Saturno retrógrado en Acuario está mirando a la luna en Aries creando en todos una sensación de pesadez mental, de límite, incluso de una sensación de tristeza muy difícil de explicar. Rahu se encuentra en Piscis, aunque muy cerca de la luna, creando más velo de confusión. Marte sigue en Géminis, fuego y aire, creando más energía volátil y ganas de actuar. Júpiter acaba de empezar su retrogradación en Tauro, y su influencia nos va a invitar a parar en medio de tanta velocidad. Venus está en las aguas de Escorpio, donde nuestras sombras salen a la luz para poder ser integradas. Ketu en Virgo sigue creando esa influencia de cortar con aquello que no nos sustenta, no nos nutre, no nos alimenta, en todos los sentidos. Mercurio en Libra puede darnos un empujoncito hacia el discernimiento y la templanza. 

    Al mismo tiempo, se dice que durante esta luna llena, la diosa Lakshmi sobrevuela los hogares de sus devotos para traerles belleza y abundancia. Para recordarnos que incluso en medio de todo lo que parece ser caótico e incómodo, podemos encontrar la belleza de la pausa, la belleza del disfrute, la belleza de la gracia divina. También se dice que esta noche de luna llena es en la cual se produce el baile en el bosque de Krishna y Radha y las gopis, la noche del Rasa Lila, del gran éxtasis divino. 

    El simbolismo de esta luna llena es profundo. El mundo siempre va a ser dual. La realidad material bebe de la fuente de la unidad para manifestarse en dualidad. Es en el éxtasis de re-encontrarnos a nosotros mismos, y recordarnos como seres completos que lo engloban todo, incluídas las sombras, donde podemos vislumbrar un poco el sentimiento de no-dualidad. El camino hacia el interior es largo y profundo, no debemos ir con tanta prisa, debemos ir un poco más lento para poder observar y disfrutar de cada paso. Al final, llegaremos a los campos universales donde podremos correr libres como caballos salvajes cuyo dueño es simplemente el deseo original; la ciclicidad natural de la chispa primordial.

    Podéis ver mi vídeo en YouTube para saber un poquito más sobre esta luna llena en Ashwini nakshatra. 

    Muchas gracias por estar aquí y ¡feliz renacimiento!

    Danah

  • Soltar para recibir; luna nueva y eclipse solar en Hasta, Virgo, 2/3 de octubre de 2024

    Arte por Shane Drinkwater (https://shanedw.wixsite.com/shanedrinkwater)
    (Instagram @shane_drinkwater)

    Así como la dualidad crea un equilibrio, empezamos el mes de octubre con un cierre. Los finales son siempre precursores de nuevos comienzos. Esta es una luna nueva y eclipse solar que sella esta época de eclipses, que sella la quincena de los ancestros (Pitri Paksha), pero que también abre la puerta a las Nueve Noches de la Diosa (Navaratri) y abre la puerta a la posibilidad de encarnar la energía arquetípica de la Gran Madre protectora en nuestras propias vidas, externas e internas.

    En estas nueve noches honramos a la diosa Durga en sus diferentes aspectos (como Kali, Lakshmi y Saraswati en relación incluso a las tres gunas de Tamas, Rajas y Sattva; o como las Navadurga; o como las Matrikas, o como las Dasha Mahavidyas… depende de la zona de India, y/o de los diferentes linajes, hay diferentes maneras de honrar a Durga). Durga, con su gran poder y su fuerza puede acabar con todos los asuras (demonios) a los que se enfrenta, y que se cuenta en su historia y mito en el texto Devi Mahatmyam. Su energía, su poder sin igual, nos ayuda a sentirnos en nuestro propio centro; a enfrentarnos a nuestras sombras y patrones mentales y emocionales; nos ayuda a luchar por, y/o defender, lo que amamos y deseamos proteger y nutrir; y sobre todo nos ayuda a ser íntegros con nosotros mismos no importa lo que ocurra externamente. Sin miedo a las consecuencias de nuestras intenciones y acciones porque sabemos que estamos siendo fieles al camino de nuestro propio corazón, en armonía con el camino trazado por las estrellas, y sobre todo trazado por la vida y su inteligencia y sabiduría, tan fuera de nuestro control y entendimiento muchas veces. Ella nos guía desde otro lugar, no siempre desde la razón intelectual, sino más bien desde el discernimiento profundo, la intuición y el instinto, desde el sentimiento de devoción y agradecimiento, desde el asombro y la curiosidad, desde la apertura de nuestra mente y del recuerdo de nuestra propia esencia tan olvidada en el abismo y la oscuridad, para recordar una y otra vez, y honrar sobre todo en estas nueve noches, que nunca estuvimos separados de Ella. Ella lo es Todo. Ella es el Gran Amor Incondicional. Jai Ma Durga! 

    A esta luna nueva se la conoce como Mahalaya Amavasya; la luna nueva de la disolución. Su mensaje es honrar la muerte, el fin, el abismo profundo del silencio que antecede un renacimiento. Y es que un ascenso siempre viene precedido por un descenso. Es en el tocar fondo que aprendemos a levantarnos de nuevo. Seguimos esa temática de muerte simbólica y de renacimiento que ya se ha dejado notar desde la anterior luna llena y eclipse lunar en Uttara Bhadrapada, Piscis. 

    La luna nueva y eclipse solar ocurre el 2 o 3 de octubre (depende de donde te encuentres en el mundo). Sol y Luna se unen en Hasta nakshatra, estrellas que se suelen designar dentro del Signo de Virgo, junto con Ketu, el nodo sur lunar y responsable esta vez del ensombrecimiento del sol por la luna creando este eclipse solar anular. 

    Hasta nakshatra está formada por cinco estrellas en la constelación Corvus; Alpha Corvi (Alchiba), Beta Corvi (Kraz), Delta Corvi (Algorab), Gamma Corvi (Gienah) y Epsilon Corvi (Minkar). 

    La Tarjeta 32 ilustra doce constelaciones: nueve modernas (Corvus, Cráter, Sextans, Hidra, Lobo, Centaurus, Antlia, y Brújula), la actualmente subdividida Argo Navis, y las constelaciones obsoletas de Noctua y Felis, en “Urania’s Mirror” (El Espejo de Urania), o “A view of the Heavens” (Una visión de los Cielos) un conjunto de 32 cartas gráficas astronómicas publicadas por primera vez en noviembre de 1824. Fuente: Wikipedia.


    Su deidad es Savitur, una de las deidades más antiguas del panteón védico perteneciente a lo que denominamos Adityas o deidad solar hijo de Aditi, la Gran Madre védica. Savitur es una representación de esos primeros rayos de sol que se asoman en el horizonte antes del amanecer. Es ese momento mágico entre la oscuridad de la noche y la luz cegadora del sol. Ese momento de pausa, de contemplación. Ese espacio liminal que nos invita a la reflexión y a la quietud. A honrar las quimeras que anhelamos en el corazón. Se asocia a Savitur con el famoso Savitur Gayatri Mantra védico que honra esa luz solar del alma en relación con la luz solar divina. También honra la luz del conocimiento interior que guía nuestros pasos externos. Esa luz que revela la Verdad y nos despierta ante quiénes somos en realidad. 

    El significado en sánscrito de Hasta, y su símbolo, es una mano. Hasta nakshatra tiene el poder de poner al alcance de la mano todo aquello que se desea (Hasta Sthapaniyangama Shakti). Es el poder de hacer realidad los anhelos y deseos más profundos. De manifestar en forma material aquello que se desenvuelve en el mundo sutil de los sueños. Las manos también pueden asociarse con la ilusión, el engaño, como un mago o un ilusionista manteniendo la atención en ellas mientras el truco se desenvuelve ante nuestros ojos. Al pertenecer al Signo de Virgo que está regido por Mercurio, éste nos puede ayudar a discernir qué es necesario traer a la vida, y qué es necesario soltar. De hecho, a veces Hasta nakshatra se representa con un puño cerrado, o con una mano abierta. ¿En qué momento vital te encuentras? ¿Necesitas aprender a soltar para recibir? ¿O estás ya con la mano tendida, el trabajo interno hecho, a la espera de recibir?

    El animal simbólico de Hasta  es el búfalo hembra, que ata maravillosamente con la historia que se celebra en Navaratri (del texto Devi Mahatmyam perteneciente al Markandeya Purana) sobre Durga eliminando a varios demonios, incluído el búfalo Mahishasura. Cuando comenzamos a mirarnos de frente, a no cerrar los ojos a todas nuestras partes, es cuando todas las sombras salen de sus cuevas. Quieren ser abrazadas, integradas, validadas, antes de poder transformarse. Es a través de nuestro valor y compasión que podemos hacer este trabajo interno, y gracias a Durga, este es el momento adecuado para empezar. Una vez aprendemos a hacer esto internamente, tenemos muchísima más paciencia y compasión para poder ser la fortaleza (la palabra Durga significa eso) del mundo. Podemos ser el gran apoyo. Simplemente con nuestra presencia, desde un centro firme como el tronco de un árbol, podemos confiar en que el viento se llevará las hojas muertas.  

    Este eclipse cierra esta tanda, la última de 2024, y nos invita a contemplar la luz que siempre vuelve, a pesar de la oscuridad que es a veces tan necesaria para recordarnos que no estamos solos. Caminamos por las sendas de la vida siguiendo un patrón universal que ata a nuestro deseo individual, si sólo aprendemos a escucharlo. Y para ello es necesario el silencio. Silencio interno que crea y recrea el espacio infinito, el vacío lleno de potencial. Con las manos abiertas hacia el cielo hacemos una plegaria desde el corazón: que todo mi trabajo por y para mi integridad personal sea para el bien mayor.

    Gracias siempre por leerme y os deseo una muy feliz luna nueva, eclipse solar, y feliz Navaratri.

    Para más información y más datos astronómicos y astrológicos sobre los demás planetas y su danza celestial, puedes ver mi vídeo en mi canal de Youtube.

  • One life is untangling…

    Moonrise from my boat/home
    somewhere in Greece…

    One life is untangling while one is still tied to a noose of expectations.

    What the heart longs for must be a secret for the eyes.

    Lost in the fantasy; not yet a memory.

    Lost in the idea of belonging in the arms of mystery.

    Held by the thread of desire; touched by a trembling hand that holds on to a dying hope.

    A rope that can save us, or pull us further down the hole.

    Until we are out of breath…

    Until the death of a part that cannot sustain the whole.

    Bleeding into the memories of other times, other worlds…

    I’m just another body decaying under the stars.

    A bottle of wine staring at me from the other side.

    Where everything felt like a crumbling life, about to hit restart…

    And then those eyes remind me where it all began…and where it all went to die.

    The fire that blinds the mind let’s the heart speak at last…

    I Am.

  • Morir simbólicamente; luna llena y eclipse lunar en Purva Bhadrapada, Piscis, 17/18 de septiembre de 2024

    Entelechy 5 por Tom Kirby, óleo y titáneo sobre lino

    (https://fineartsantafe.com/tom-kirby-abstract-minimalist/#&gid=571b056f&pid=3) 

    Esta época del año es muy especial y se puede atisbar muy claramente la relación entre los planetas, las estrellas, los ciclos naturales de la tierra, el calendario y nuestros propios procesos internos simbólicos y arquetípicos. 

    Durante este último mes lunar, en el cuarto día de la luna creciente tras la pasada luna nueva en Purva Phalguni nakshatra (en Leo), se celebraba el día de aparición/nacimiento de Ganesh, conocido como Ganesh Chaturthi. En este período de tiempo, celebramos simbólicamente la energía arquetípica que impregna a Ganesh como aquel que deshace los obstáculos. En realidad, los obstáculos muchas veces comienzan en la mente, y por eso Ganesh tiene ese simbolismo de ser aquel que abre la puerta al discernimiento interior, esa deidad a la que su propio padre (Shiva) le cortó la cabeza y finalmente sustituyó con la cabeza de un elefante. Representa nuestra capacidad de adaptación a las circunstancias, nuestra capacidad de transformación y crecimiento a pesar de las dificultades. Toda esta quincena de luna creciente ha sido ideal para observar con atención y detenimiento nuestros patrones mentales que muchas veces son la causa y raíz de los obstáculos que encontramos en nuestros caminos. Incluso, puede que sean esos patrones mentales los que estén creando un camino de expectativas que en realidad no tiene nada que ver con el verdadero camino que nuestro corazón anhela. 

    Esta quincena de luna creciente (Shukla Paksha) culmina en esta luna llena en Purva Bhadrapada nakshatra (en Piscis), de la que hablaremos en unos momentos. Al terminar de observar nuestra mente y limpiarla de obstáculos internos, la quincena de Ganesh da lugar a lo que llamamos la quincena de los ancestros (Pitri Paksha) durante la quincena oscura/de la luna menguante (Krishna Paksha). Esta luna llena da comienzo al momento simbólico de mirar al pasado, y no sólo el nuestro, sino el de nuestros propios ancestros, de aquellos que han pasado antes por donde vamos a pasar todos, que han cruzado incluso el velo hacia el otro lado de la imaginación creativa eterna. Durante esta quincena, la energía arquetípica nos muestra una ventana por la que asomarnos a observar nuestros propios traumas internos, familiares y kármicos, con la mente ya en su lugar de discernimiento, asentada en uno mismo. 

    Pitri Paksha a su vez culmina con la siguiente luna nueva en Hasta nakshatra (en Virgo) que da lugar al comienzo de las Nueve Noches de la Diosa (Navaratri), donde tendremos la oportunidad de honrar a la Gran Madre que yace y subyace en Todo. De una manera u otra nos rendiremos a la inteligencia universal del cambio eterno, a la transformación interna que antecede a la transformación externa, y nos rendiremos a morir y renacer con unas nuevas cualidades que nos guiarán con la voz del palpitar individual en correlación con el Anima Mundi (alma del mundo).

    Cómo todo ata con la ciclicidad de los procesos internos simbólicos es increíble. Ganesh, guardián del espacio liminal entre el aquí y el más allá, guardián de la gran Shakti, postrado ante su puerta y su poder, da a luz a la semilla del discernimiento interno, que nos muestra a la mente como protagonista de los obstáculos que se van anteponiendo a nuestros pasos. Al traspasar ese portal y aprender a ver con claridad cómo opera nuestra percepción interna, se abre un nuevo portal, Pitri Paksha, para observar cómo opera nuestra conexión con la memoria, el pasado y el trauma, a través de los patrones kármicos o familiares que hemos ido heredando consciente o inconscientemente de nuestros ancestros. Una vez el espejo está limpio, y sabemos “qué es mío y qué no lo es”, Ella aparece en toda su gloria, la gran Devi, para acabar en batalla con esos demonios internos que son muy sutiles, que viven en las sombras del inconsciente personal y colectivo, y que sólo pueden despertar, ser vistos e integrados, tras todos esos pasos anteriores que hemos tomado. 

    Astrológicamente este año tiene un añadido mágico, ya que la luna llena en Purva Bhadrapada (en Piscis) que da comienzo a Pitri Paksha será a su vez un eclipse lunar, y la siguiente luna nueva en Hasta (Virgo) que da comienzo a Navaratri será un eclipse solar. Los eclipses desde la mitología tienen que ver con el dragón/serpiente cortado en dos partes; Rahu, la cabeza sin cuerpo, y Ketu, el cuerpo sin cabeza, que quieren comerse a Sol y Luna como venganza por chivarse aquella vez a Vishnu de que la serpiente/dragón había tomado una gota del elixir inmortal (amrita/soma) durante la Gran Batida del Océano (Samudra Manthan). Fue demasiado tarde cuando Vishnu decide cortarle la cabeza con su disco, porque ya había tomado esa gota que le hizo inmortal, eso sí, ahora inmortal dividido y exiliado a los cielos como “planetas” sombra. En realidad, Rahu y Ketu son los puntos astronómicos donde se producen los eclipses; ese punto en el cielo donde se alinean en latitud y longitud Luna, Sol y Tierra para producir eclipses lunares y solares.

    Los eclipses de luna se producen siempre en una luna llena, cuando la tierra se interpone entre el sol y la luna creando sombra sobre la superficie lunar. Los eclipses de sol se producen siempre durante una luna nueva cuando la luna se interpone entre la tierra y el sol cubriendo la luz del sol. Por supuesto, los eclipses sólo ocurren cuando se alinean en longitud y latitud todos estos elementos (tierra, sol y luna) y no se producen en todas las lunas nuevas ni llenas.  Ese punto en el cielo donde se alinean es lo que llamamos los nodos lunares; nodo norte es Rahu, nodo sur es Ketu. A lo largo del año suele haber dos tandas de dos eclipses, cada 6 meses más o menos, uno lunar (luna llena) y uno solar (luna nueva), que hacen una media de 4 eclipses al año. Cada 18 meses, ese punto en el que se alinean la tierra, el sol y la luna cambia de signo/constelación. Las estrellas que vemos detrás van cambiando con el movimiento de nuestro sistema solar por el espacio. Rahu y Ketu, esos puntos de alineación, cambian por tanto de signo cada 18 meses, y en esos 18 meses los eclipses que producen se hacen bajo una misma “temática”. En este año, y en estos eclipses, el eje se produce entre los signos de Piscis y Virgo, que nos hablan sobre el servicio al mundo desde las aguas internas del océano primordial. Es el eje entre el más allá, y el más acá. Entre el instante presente y el infinito eterno. Entre la espiritualidad devocional y la espiritualidad cotidiana al servicio del mundo. Nos habla de la salud física, y de la salud de nuestra capacidad de imaginación. Nos habla de la tierra, y del océano. 

    Los eclipses suelen producir energías confusas ya que la luna, que representa nuestra mente, emociones, inconsciente, o el sol, que representa nuestra vitalidad e identidad, se ven ensombrecidos. No son el momento ideal para tomar decisiones importantes, pero sí son un momento ideal para mirarnos con honestidad. Para ir hacia adentro. 

    Comenzamos esta tanda de eclipses el día 17 o 18 de septiembre (depende de dónde te encuentres en el mundo) con una luna llena y eclipse lunar en la nakshatra de Purva Bhadrapada, dentro de los confines esta vez del signo de Piscis, aunque Purva Bhadrapada sea una de esas nakshatra puente que va desde el signo de Acuario al signo de Piscis. Por grados, esta vez, la luna se encontrará en el grado 1 de Piscis. 

    Purva Bhadrapada está formada por dos estrellas pertenecientes a la constelación Pegasus, el caballo alado; Alpha Pegasi (también llamada Merkab) y Beta Pegasi (también llamada Scheat). Es una nakshatra muy potente, regida por Aja Ekapada, una deidad que tiene asociación con Shiva como uno de los 11 Rudras, y también se le considera el vehículo (vahana) del dios Agni (fuego primordial). La Shakti o poder de esta nakshatra es Yajamana Udyamana Shakti que es aquella que ayuda a elevar el fuego espiritual. El simbolismo traza un mapa sobre el despertar del anhelo interno de sentirnos en libertad para elegir las pasiones e intenciones que movilizan nuestras acciones. 

    Esta nakshatra tiene varios símbolos asociados; una espada, un hombre con dos caras, o las patas delanteras de una cama/pira funeraria. La espada nos hace pensar simbólicamente en esa idea de cortar, de discernir, de liberarnos de aquello que nos pesa. El hombre con dos caras nos recuerda que todo tiene un significado diferente dependiendo de la perspectiva que tomemos, y también nos recuerda que a veces para poder avanzar con paso seguro hacia el futuro que queremos crear, debemos mirar e integrar primero el pasado. Y finalmente, las patas de una pira funeraria, que simbolizan una especie de final, atan perfectamente con la anterior luna nueva en Purva Phalguni cuyo símbolo era las dos patas de una cama matrimonial.

    Aquí vemos cómo las estrellas trazan un significado simbólico de un camino en espiral, a veces un camino en dualidad que en realidad trabaja para abrir las puertas a una integración total del ser. En la luna nueva anterior la energía tenía que ver con uniones, y aquí la energía tiene que ver con separación, con rendirnos a la idea de morir en vida, de dejar ir, del desapego, de la transformación y la libertad que se encuentran en el vacío cuando no tenemos que seguir identificándonos con algo que ya no nos sirve, aunque duela desprenderse de ello porque ha sido parte de nosotros tanto tiempo.

    Este eclipse nos habla de nuestra capacidad de morir simbólicamente, o al menos, de dejar morir algunas partes de nuestra personalidad para allanar el camino que quiere ir desvelándose ante nuestros ojos. Los eclipses son portales mágicos para trazar nuevos territorios que queramos ir a descubrir. Como si de un mapa del tesoro oculto se tratara, excavamos en las sombras hasta llegar a la cueva del corazón, donde nos espera la perla primordial de nuestro Ser. Allí, el susurro es sutil pero inequívoco; has venido aquí a ser Tú Mismo.

    Nada más, ni nada menos.

    Para ello, el camino estará lleno de dudas, para que podamos aprender a confiar en nuestra intuición y en nuestros instintos una y otra vez, y a confiar en la vida misma y su propia inteligencia. El camino estará lleno de obstáculos, para que aprendamos a discernir cómo percibir el mundo, y estará lleno de laberintos para que aprendamos a perdernos y volvernos a encontrar. Esta luna llena nos invita a aprender a morir para poder renacer desde un lugar mucho más en integridad con lo que nos pide el momento vital, interno y externo, en sintonía con la ciclicidad de la naturaleza.

    Al igual que los árboles comienzan ahora poco a poco a cambiar su tonalidad y a deshacerse de sus hojas, con este cambio de estación que entra en el Hemisferio Norte (equinoccio de otoño alrededor del 22 de septiembre), la vida nos pide también a nosotros deshacernos de aquello que se está pudriendo. Necesitamos los nutrientes suficientes para sobrevivir el invierno, y renacer en primavera.

    Dejemos que esta luna llena y eclipse lunar, este cambio de estación hacia el otoño anual, y esta ciclicidad cósmica del calendario estelar en sintonía con la naturaleza nos sirvan de guía y apoyo para los procesos internos que se abren de par en par, para las sombras que saldrán, para el pasado que vuelve para poderlo integrar. Dejemos que la vida nos guíe hacia un enraizamiento natural en el que podamos respirar en paz sabiendo que estamos en la espiral. 

    Para saber un poco más sobre la parte más técnica, astronómica y astrológica de esta luna llena y eclipse lunar en Purva Bhadrapada, dónde se encuentran los demás planetas y cómo puede todo eso afectarnos y guiarnos, puedes ver mi vídeo en mi canal de Youtube. 

    Muchas gracias siempre por leerme y estaré encantada de constestaros si os apetece escribirme o preguntarme cualquier cosa. 

    Feliz rendición y muerte simbólica consciente; feliz luna llena y eclipse lunar.

    Danah