Category: Astrología Sideral India

  • Luna Nueva y Eclipse Solar en Ashwini, Aries

    Eclipse, I Made Sumidayasa, 2004, ARMA Museum, Indonesia

    De las aguas profundas de Piscis donde tuvimos nuestra pasada luna nueva, el Sol ha avanzado hacia el fuego de Aries dando comienzo a un nuevo año astrológico. De lo liminal a lo kinético. De la pausa, a la acción. Aries como primer signo del zodiaco simboliza el principio creativo que fue dándose forma a sí mismo en el útero interno del océano primordial, para ahora tomar fuerza y renacer. El último nakshatra en Piscis es Revati, regido por la deidad Pushan, aquel que acompaña a las almas de un estado a otro de vuelta al hogar para que no se pierdan, de la muerte al renacimiento. Un psicopompo eterno que recicla la energía vital en una espiral de tiempo-espacio contínua, pero siempre diferente. Y ahora, esa agua se convierte en fuego, atravesando el nudo kármico, o gandanta, que une los signos de Piscis y Aries. Una chispa primordial ha dado lugar a un renacimiento incendiario y ahora el fuego brota con total pasión por volver a vivir.

    Ashwini, es el primer nakshatra en esta rueda. En los círculos no hay finales ni comienzos realmente, pero energéticamente entendemos este lugar como un re-encuentro, una vuelta al origen. Un final y un comienzo que se entremezclan entre liminalidad y movimiento. Entre pausa y acción. Y aquí nos encontramos, en el comienzo. Aliento vital que lo pone todo en marcha. La primera respiración.

    En Ashwini, en Aries, el día 20 de abril, se unen Luna y Sol, dando lugar a la luna nueva, a la vez que Rahu, la cabeza del dragón, decide tragarse la luz creando un eclipse solar total. Y no están solos. Mercurio, otro psicopompo de alguna manera, una deidad que, desde el punto de vista de la mitología occidental, también tiene el poder de traspasar los umbrales de la tierra, el cielo y el inframundo, los acompaña en Aries, pero en Bharani nakshatra, con lo cual no se encontrará tan cerca del sol para estar en combustión. Sol, nuestro ahamkara (nuestra idea del “yo soy”), Luna, nuestro manas (nuestra mente) y Mercurio, nuestro buddhi (nuestro intelecto y capacidad de analizar y discernir), se unen en un abrazo cósmico junto a Rahu, nuestro ego ensombrecido, ilusorio o falso yo.

    Este posicionamiento astronómico en Aries sideral, signo de la identidad e independencia por excelencia, nos habla simbólicamente de ver con claridad quiénes creemos ser frente a quiénes somos en realidad. Y no sólo eso, sino también, de sanar las heridas y patrones erróneos de cómo vemos y percibimos la realidad en general, y a nosotros mismos inmersos en ella. Ese es el gran trabajo simbólico de los Ashwini Kumaras, los hermanos gemelos con cabezas de caballo, deidades que rigen a Ashwini nakshatra, médicos y sanadores de los dioses que tienen una gran conexión con la respiración, con el aire vital, con la energía primordial que todo lo insufla, con el prana. Es un momento ideal para trabajar con nuestra respiración y atención a nuestro prana. También, porque hay una energía muy impulsiva en el ambiente. Tenemos ganas de “hacer algo”, pero, ¿cómo vamos a tomar acción si no contemplamos y observamos primero profundamente quiénes somos y qué queremos realmente?

    Sin duda, esta luna nueva y eclipse solar nos hace unas preguntas muy claras: ¿qué máscaras te pones, por qué, y quién está realmente debajo de esas máscaras?

    En estos momentos, es como si la verdad no se pudiera ocultar. No podemos ser deshonestos con nosotros mismos, por mucho que lo intentemos. Hay una voz interna que sabe, y lo sabe muy bien, cuál es la respuesta a todas nuestras dudas. El problema no es que no la sepamos, sino que no queremos escucharla, o no confiamos en nosotros mismos cuando oímos las respuestas que susurra el corazón. Vamos por la vida negándonos, no dejándonos espacio para Ser, buscando una validación externa, una respuesta que alguien nos dé porque nos creemos menos, nos creemos incapaces de tomar las riendas de nuestra propia vida, porque no sabemos nada. Pero…. no saber nada, no es un problema. El problema realmente es no saber nadar en las aguas de la incertidumbre mientras ésta dure. Y esa es la vida realmente, una gran incertidumbre; o en otras palabras, podríamos también decir, una gran sorpresa, un sueño eterno, el teatro de lo inimaginable, magia, el gran misterio.

    Esta luna nueva-eclipse nos va a llevar de la mano a mirarnos frente a frente con nosotros mismos. No hay escapatoria. Hay mucho valor en tomar esas riendas de las que hablaba. Para hacerlo, no hay que saber el futuro, no hay que tener siquiera control, simplemente hay que ser íntegros y coherentes con esa voz que brota desde lo más profundo. Para ello, primero nos paramos a escuchar, y luego, la honramos siguiendo sus dictámenes. Sean los que sean, incluso cuando están en contra de esas otras voces externas de familiares, conocidos, sociedad, o peor aún, de esas voces internas basadas en patrones mentales,  que ya no nos sirven, que se nos han quedado pequeñas, que nos ayudaron en algún momento a “sobrevivir” pero que ahora nos pesan en vez de empujarnos hacia el futuro que estamos deseando realmente construir. Es así de sencillo, y así de difícil. Tomar las riendas tiene que ver con responsabilizarnos de nosotros mismos, y de saber a qué voces hacemos caso. Qué máscara nos ponemos, por qué, y quién se la está poniendo. Una vez tengamos claras nuestras respuestas, pase lo que pase en el mundo externo, estaremos en paz siempre con nosotros mismos, porque sabemos que podemos vivir con nosotros mismos, porque sabremos que hemos tomado las decisiones por nosotros mismos.

    Qué gran regalo es saberse uno, uno mismo. Qué gran regalo poder vivir en el misterio, perderse, y volver a encontrarse en este ciclo eterno. 

    Los cielos y los astros están en constante movimiento y cambio, reflejo inequívoco de nuestro universo externo e interno. Júpiter se encuentra atravesando ahora mismo ese punto gandanta del que hablaba, ese nudo kármico entre Revati nakshatra en Piscis y Ashwini nakshatra en Aries, entre agua y fuego, y llegará a Aries el 22 de abril. Un cambio importante ya que tarda unos 12 meses en atravesar cada signo zodiacal, poniendo allí su foco. Mercurio a su vez, comienza el 21 de abril su retrogradación en Aries también hasta el 15 de mayo. Con tantos astros en este lugar del cielo este mes, vamos a notar una nueva euforia, una revolución, una nueva forma de entender y percibir nuestra realidad personal e independiente en el conjunto de la realidad colectiva, vamos a notar una gran abundancia de energía aquí, en la Casa en la que Aries se encuentre en nuestra carta natal.

    Me atrevería a decir que transformación es la palabra de estos tiempos. Transformemos la realidad que vislumbramos con los ojos del corazón. No dejemos que los patrones pasados coloreen nuestra realidad presente, interna y externa. Abramos los brazos para recibir el fuego del deseo primordial que brota desde lo más profundo de nuestro ser; como un bebé que se abre a la vida, tomemos esa primera respiración, sin miedo, con confianza, saltando al vacío de la magia y el misterio.

    Bienvenidos a Casa.

    Feliz luna nueva y eclipse solar, gracias por leerme siempre.

  • Luna Llena en Hasta, Virgo

    Arte: Hanuman cruzando el océano hacia Lanka, folio del Shangri Ramayana, Estilo III, Autor desconocido, Siglo 18, National Museum of New Delhi

    La luna llena en Hasta nakshatra, que es la constelación de Corvus que se adscribiría a los 30 grados del cielo en la eclíptica dentro del signo de Virgo, se da entre el 5 y el 6 de abril, iluminando el ciclo lunar que comenzó con la pasada luna nueva en las estrellas de Uttara Bhadrapada en Piscis. Hasta significa “mano” y su símbolo es tanto una palma abierta como un puño cerrado, símbolo inequívoco de que si queremos aprender a recibir lo que de verdad anhelamos, debemos primero aprender a dejar ir, abrir el puño, soltar aquello a lo que nos aferramos inconscientemente a veces sin sentido, sino automáticamente por costumbre, y estirar la mano, abierta, vulnerable, conscientes de que aquello que nos llega es un reflejo del trabajo y esfuerzo que hemos dedicado a nuestros propósitos. Si no tienes tiempo para soñar el cambio que deseas, ponerlo en práctica y perseguirlo, ¿cómo esperas que éste llegue a tí?

    Virgo nos recuerda que hay un esfuerzo especial, un esfuerzo consciente, un sacrificio consciente que se hace con amor y vulnerabilidad, que sana nuestras heridas casi sin percibirlo, porque es un deseo que está en total armonía con el corazón. Virgo, un signo de tierra regido por Mercurio (la mente analítica e intelectual del discernimiento) y Hasta, regida por la Luna (nuestra mente, nuestra intuición y nuestras emociones), nos hablan de que es aquí y ahora, en estos momentos, cuando podemos ponernos “manos a la obra” y trazar el mapa de nuestro recorrido vital próximo, y dar los primeros pasos hacia la consecución de los valores individuales que queramos materializar. Esta luna nos trae las energías adecuadas para una gran limpieza, exterior de nuestro ambiente, e interior, de nuestra mente, emociones, cuerpo físico y energético. Piscis, en el lado opuesto y dónde ocurrió la luna nueva, nos arrojaba a las aguas profundas del océano cósmico donde, si hicimos nuestro trabajo interior, nos enfrentamos cara a cara con el deseo primordial que surge más allá de la mente racional, en el centro del corazón, asiento de nuestra alma inmortal. Ahora Virgo, y Hasta, nos dicen que tenemos las herramientas necesarias para ponerlo en práctica; nuestras manos, nuestra mente, y nuestra confianza en ese susurro del fluir de las aguas del saber en nuestro interior. Al igual que los ríos, que necesitan de la orilla para fluir hacia los mares y océanos, Piscis y sus aguas necesitan la terrenalidad fértil y limitación de Virgo para conseguir materializar el deseo profundo del corazón, que estará en armonía con el deseo universal.

    Corvus es la constelación del cuervo. En las tradiciones ancestrales de India, el cuervo se asocia a las almas de nuestros ancestros, del pasado que no desaparece, sino que vuelve siempre de una manera u otra hasta que lo integremos en nuestro presente. El tiempo no es lineal, sino que ocurre siempre todo al mismo tiempo. Pasado, presente y futuro se fusionan en un todo que ilusoriamente y mágicamente parecen dividirse. Es esta multiplicidad que abre la puerta a la unidad. Es Shakti, desvelándose y velándose conscientemente en la realidad material inmanente y múltiple como ventana para percibir a Shiva, que siempre está como, y es el, telón de fondo de esta universalidad trascendente. Es a través del entendimiento de esta inteligencia instintiva e intuitiva, que sabemos que estamos aquí, y que siempre hemos estado y estaremos, aunque en otra forma, de otro modo, aunque no lo recordemos.

    Recordar. Perdernos una y otra vez para recordarnos. Qué maravilla poder percibirnos de nuevo con los ojos del primer instante en el que fuimos. Todos olvidamos, porque es ese recuerdo el verdadero camino al Hogar.

    Hanuman, cuyo cumpleaños se celebra con esta luna llena (Hanuman jayanti), la deidad mono que es hijo de Vayu, el viento, también se olvidó una vez de quién era realmente. De pequeño era muy travieso. Conocía su poder de contener todo el conocimiento universal, y sus muchas aplicaciones como poder hacerse gigante o pequeño, y otros poderes mágicos que sabía que tenía. Pero no sabía aún discernir cuándo era el momento adecuado para usar esos poderes, y un día, le hizo una travesura de las suyas a un sabio, que no se lo tomó nada bien. Éste maldijo a Hanuman con el peor de las maldiciones: que se olvidara de quién era realmente y del poder universal que contenía. También, puso una pequeña cura o sanación, por compasión, para poder romper el maleficio; Hanuman lo recordaría todo una vez estuviera frente a frente con “dios”, con la divinidad. Y así pasó el tiempo, Hanuman creyéndose un simple mono, saltando de una rama a otra, vagando por el tiempo-espacio, hasta que conoció a Rama, encarnación de Vishnu, la deidad que mantiene el orden universal. Y en ese preciso instante recordó quién era; recordó que en su corazón latía el universo entero y que él era mucho más de lo que creía ser, tenía tanto poder dentro como devoción, que le ayudarían a él y a Rama en sus futuras aventuras.

    De alguna manera, todos nosotros somos como Hanuman. Nacemos en un gran océano cósmico lleno de posibilidades traídos por los vientos del infinito cambio que mueve sus olas, con un gran poder vital para ser quienes hemos venido a ser en cada instante, aquí y ahora y siempre, pero con el paso del tiempo, nos vamos olvidando. Nos vamos olvidando de la voz de nuestro corazón a través de todos los condicionamientos externos, tantas voces que decidimos poner primero antes que la nuestra. Nuestra mente de mono va saltando de un pensamiento a otro en la persecución inagotable de un deseo material tras otro, que en realidad intentan llenar un vacío existencial que no se puede llenar de inconsciencia. El vacío sólo puede llenarse de posibilidades. Sólo en el momento en el que nos quedamos verdaderamente quietos y en silencio, las aguas de nuestro lago interno pueden calmarse, y por fin podemos arrodillarnos frente a frente ante, y escuchar, la voz del alma profunda, nuestro “dios” interno, nuestra divinidad interior, nuestro Ser, que recuerda siempre que tenemos todo el poder universal, y todas las posibilidades, para estar en paz aquí y ahora, y siempre.

    Esta luna llena trae varios factores planetarios a la carta también. Por un lado, Mercurio que rige a Virgo se encuentra con Rahu en Aries. Rahu le da un toque obsesivo a nuestra mente racional. Cuidemos de observar qué estamos pensando y qué creemos que queremos, no vaya a ser que sean proyecciones de patrones limitantes, o proyecciones propias y prejuicios, de los que aún no sabemos dejar ir. Recordamos que debemos abrir el puño antes de poder estirar la palma abierta para recibir. El Sol se encuentra con Júpiter en Piscis, ambos planetas de la verdad y el conocimiento, iluminando desde allí con su brillo la sabiduría que se encuentra en el interior del océano cósmico y la confianza en ese otro tipo de saber, que es más místico, misterioso, intuitivo, y sobre todo, natural e instintivo aunque no lo recordemos, aún.

    Os deseo a todos una muy feliz luna llena, un próspero Hanuman Jayanti, y una buena limpieza exterior e interior para recibir este cierre de ciclo lunar. Gracias por estar aquí.

  • Luna Nueva en Uttara Bhadrapada, Piscis

    Luna Nueva en Uttara Bhadrapada, en la constelación de Piscis; Equinoccio (de Primavera en el Hemisferio Norte y Otoño en el Sur); comienzo del año nuevo Persa, Nowrooz; comienzo de año nuevo Védico; comienzo de Navaratri, las Nueve Noches de la Diosa.

    Todo indica que es un momento liminal, entre el fin y el comienzo de algo, muerte y renacimiento. El momento en el que la balanza está en equilibrio, cuando el vacío se convierte en el abismo profundo de la nada que lo contiene todo aún sin manifestar.

    Uttara Bhadrapada nakshatra está regida por la serpiente de las profundidades, Ahir Budhnya, una de las deidades más misteriosas del panteón Védico del que poca información podemos encontrar. Porque, al igual que la constelación de Piscis que contiene estas estrellas, el conocimiento de su simbolismo se hace a través del encuerpamiento de nuestra intuición. No es lógico, no es racional, sino que es un saber sentido, una inteligencia que rige otra parte de nosotros que nos habla en un lenguaje diferente, a través del cuerpo interno y sutil, a través de escuchar el susurro del alma.

    Al igual que en los cielos ahora rige la mística del misterio, mi mente y mis manos me piden escribir desde el abismo de la prosa poética, lejos de la filosofía racional mental que tanto me gusta, y que, aún siendo necesaria como soporte del discernimiento, la palabra y el símbolo intuitivos piden ahora la vez. Este mes hablo desde ese lugar en mí, que es eterno, vacío, y a la vez lleno de posibilidades donde conecto con todos y con todo.

    Exhalo un último aliento
    bajo el peso del agua oceánica,
    hundiéndome hacia el abismo.

    Me rindo.

    Los rayos del sol que atraviesan las olas
    se entreven entre el azul infinito,
    atravesando un corazón que
    ha dejado de luchar
    para comenzar a aceptar.

    Cayendo cada vez más profundo,
    hacia la oscuridad inmóvil que
    entreteje una nueva posibilidad.

    ¿No es el silencio más que
    un instante eterno?

    ¿No es la muerte más que
    una puerta hacia la memoria infinita?

    Rendición que manifiesta
    un nuevo horizonte.

    En las profundidades me encuentro
    frente a frente con el “yo” que es el “todo”.

    La serpiente en espiral
    que maneja el tiempo;
    memorias ya vividas,
    y aquellas aún por encuerpar.

    En las profundidades encuentro
    la respuesta que no es
    más que pregunta,
    siempre.

    ¿Quién eres?

    ¿Quién Soy?

    El vacío intemporal,
    el secreto del eterno caminar,
    el sonido del silencio ensordecedor,
    la poesía del saber sin entender.

    Y allí abajo, profundo, adentro,
    aquí, allí, y en todas partes,
    en todo tiempo,
    inhalo.

    El primer aliento
    de un adiós y
    de una bienvenida.

  • Luna Nueva en Capricornio, Uttara Ashada Nakshatra

    Renacer.

    Tomar la primera respiración conscientemente tras la pausa. Salir lentamente del abismo, de la cueva, de la hibernación.

    Cuando el Sol entra en Uttara Ashada Nakshatra, en el signo de Capricornio (cosa que ocurre ahora cada año entre el 14 y el 15 de enero dependiendo de dónde nos encontremos en la Tierra) se le llama a este tránsito Makara Sankranti (Makara es el nombre de la constelación de Capricornio y Sankranti significa “moverse de un lado a otro/cambiar”). Antes esto ocurría durante el solsticio de diciembre, pero por el efecto de la precesión de los equinoccios, ahora el sol renace durante el solsticio en el signo de Sagitario, y entra astronómicamente en la constelación de Capricornio en enero.

    El solsticio de diciembre, en el Hemisferio Norte, dio comienzo a lo que llamamos Uttarayana, la vuelta del Sol a su latitud norte, cada vez más cerca de la Tierra, prometiendo la llegada del calor de sus rayos, prometiendo más horas de luz. Los días se van alargando durante seis meses, y según la astrología Védica, son los momentos más auspiciosos para comenzar cualquier proyecto, plan de vida, o perseguir nuestros deseos materiales, recoger la cosecha de los frutos plantados, y salir a celebrar lo cosechado. También se dice que durante el solsticio y cerca de esa fecha, es un momento muy auspicioso para morir, para que el alma deje el cuerpo en su viaje, pero esa es otra historia para otro día.

    El Sol ha renacido. Simbólicamente, el Sol representa nuestro Ser/alma (purusha) y también nuestra capacidad de consciencia del “yo soy” (ahamkara, a veces denominado “ego” en su forma literal, saberse uno, uno mismo, tener conciencia de ser). El Sol es nuestra energía vital, nuestra capacidad de contener la esencia del universo en nosotros mismos, mejor dicho, es la esencia universal reflejada y contenida en nosotros mismos. Según las filosofías del Samkhya y del Yoga, purusha sería el último tattva existente (principio de realidad). Para estas corrientes, purusha es el “verdadero ser”, siendo lo demás una ilusión perteneciente a, y contenido en, prakriti (naturaleza/mundo material). La ignorancia, según estas filosofías, es no ver que todo es irreal excepto purusha, todo es una ilusión, y que somos en realidad alma más allá de la realidad corporal, encuerpada, material. Hasta aquí, los tattvas sumarían 25 principios de la realidad según estas filosofías, y se engloban en una corriente dualista, que determina que hay una separación entre real-irreal, alma-cuerpo, espiritual-material. Es algo parecido al sistema cartesiano de nuestra filosofía occidental.

    Por otro lado, el sistema filosófico del Tantra Clásico posita que hay una realidad más allá de purusha, una realidad que se ha visto envuelta en la ilusión de que existe esta dualidad, cuando en realidad, es la unidad que se experimenta a sí misma a través de su separación. Para el Tantra, todo es igual de real, porque todo, incluyendo esa roca que ves a la orilla del mar, contiene una esencia universal, llamada en este caso Paramashiva, que no es otra cosa que Shiva-Shakti en unión completa. En este sistema se añaden tattvas hasta llegar a 36, todos contenidos en la gran Kali, que no es ni siquiera un principio de la realidad, está más allá de ella, es el contenedor dónde todo existe.

    Para esta corriente, todo es sagrado, o no lo es. Pero todo depende de la capacidad de consciencia del individuo de ver más allá de ahamkara, y ver con el ojo interno de buddhi, la capacidad del intelecto del discernimiento, la puerta de entrada hacia purusha y prakriti, y de allí, más allá de maya (la shakti que crea esta realidad material y que no es “ilusión” como se entiende la palabra, sino su capacidad de ocultar y revelar la realidad y la verdad del no dualismo a quien sepa ver).

    Manas, la mente automática que se mueve por intuición, instinto, emociones, intuiciones, inconsciente, patrones o samskaras, sólo tiene la capacidad de estar consciente en el estado despierto. Y ni siquiera es consciente de estar consciente. Aún así, este tattva es necesario y contiene en sí mismo la misma esencia que todos los demás, Shiva-Shakti viven aquí también. Ahamkara, el ego, tiene la capacidad de estar consciente en los estados despiertos y dormidos, durante el sueño también. Es capaz de saberse “uno mismo”, capaz de entender y aprehender “quienes somos” en esta realidad encarnada. Y un poco más allá, más profundo, se encuentra el tattva buddhi, ese llamado intelecto que discierne lo real, que es que no hay dualidad realmente, aunque la dualidad es la puerta, la llave y la entrada a lo no-dual. Buddhi tiene la capacidad de estar consciente en los estados despierto, dormido y del sueño profundo sin sueños.

    En el Tantra, la ilusión es pensar que hay separación, que algo es ilusorio. Esa es la ignorancia del Tantra. Pensar que la realidad del cuerpo, del mundo material, es menos espiritual que la del alma. Esa ignorancia nos mantiene en un estado de no pertenencia. No pertenencia a nosotros mismos y al Todo. Nos sentimos “menos”, “no suficientes”. Y allí es cuando nos perdemos. Nadamos en las aguas del gran océano primordial y creemos ahogarnos, solos. Creemos que estamos solos porque nos creemos únicos y especiales, separados del resto de la realidad natural. Y no es así. Porque lo somos Todo, en la parte. Pero es igual de importante contenernos y sabernos nosotros mismos en este cuerpo, en este momento, aquí y ahora. Saber quiénes somos, qué queremos y cómo queremos conseguirlo. Saber por qué luchamos, saber qué abrazamos y qué dejamos ir. Saber a qué nos rendimos. Saber que Somos siempre lo que tenemos que Ser.

    La Luna también se encontrará en Uttara Ashada el día 21 de enero. Y allí, se unirá al Sol creando la primera luna nueva del año, la primera luna nueva tras el solsticio. Es un renacer de la Luna, tras el renacer del Sol. Sol como purusha y ahamkara, Luna como prakriti y manas. Sol como Shiva, trascendencia, la luz de la consciencia, y Luna como Shakti, inmanencia, el poder del autoconocimiento reflexivo.

    ¿Veis la correlación? ¿Veis por qué tenía que escribir todo lo que he escrito anteriormente?

    Renacer.

    Tomar la primera respiración conscientemente tras la pausa. Salir lentamente del abismo, de la cueva, de la hibernación.

    Es el momento de decidir cómo miramos a la realidad que nos rodea. Cada pensamiento, deseo, anhelo, es una semilla con capacidad de crecer y crear los más bellos bosques llenos de árboles y flores, si las regamos con nuestra atención, prolongada en el tiempo, es decir, con nuestra consciencia de tener consciencia de por qué y cómo hacemos las cosas.

    Capricornio es un signo de tierra que justamente me retrotrae a lo que escribía antes; que incluso una piedra, un puñado de compost o la arena del desierto tienen y forman parte de la esencia universal. Todo es sagrado. Capricornio nos habla de responsabilidad. Y no hablo sólo de recoger a los niños del cole, sacar a los perros o poner la lavadora, que también, sino que hablo de una responsabilidad contigo misma, contigo mismo, y con la vida entera, la realidad completa. La responsabilidad sagrada de ser quien eres, y no sólo eso, sino de saber quién eres y ser íntegro con eso que descubras, redescubras o recuerdes. Esa es la mayor responsabilidad de nuestras almas encarnadas. Andar los caminos de nuestro dharma, cada uno el suyo, recogiendo las semillas del karma de nuestras acciones y reacciones pasadas. La verdadera libertad sólo subyace en saber que a pesar de cualquier karma ya plantado tenemos la libertad de la reacción y también somos libres de actuar ahora plantando jazmines, rosas, o palmeras, en vez de tempestades para cosechar en el futuro. Tú eliges, ¿o dejas que la vida elija por tí porque te encuentras sumido, en el sueño profundo de la ilusión de que no perteneces? ¿De que estás separado de Todo lo que Es?

    Uttara Ashada significa “la siguiente victoria” y es una casa lunar regida por los Vishvadevas, los diez hijos del dios Dharma, las deidades universales que se hacen cargo del orden natural. Son el símbolo de los principios universales: bondad, verdad, determinación, talento, tiempo, deseo, firmeza, ancestralidad, abundancia, alegría. Uno de sus símbolos es un cuerno de elefante, que nos recuerda a la deidad Ganesha, que no sólo quita los obstáculos de nuestros caminos, sino que es el que los pone para enseñarnos nuevas maneras de ver y de ser en el mundo, en nuestros mundos. Es como Shakti, que es la ofrenda y la ofrendada. De nuevo, analogía de la parte en el Todo y el Todo en la parte. Es una nakshatra o constelación lunar muy introvertida, que tiene que ver con vivir una vida sencilla, pero en plenitud, una vida introspectiva. Es un buen momento para crear las bases o fundamentos de los rituales y rutinas que nos van a sustentar para este siguiente periodo de tiempo. Para ello debemos mirar con total honestidad aquellas prácticas que ya no nos sirven, al igual que aquellas relaciones, porque es sólo a través del esfuerzo sin sobreesfuerzo que encontramos el camino medio que nos equilibra desde dentro afuera.

    Siendo principio de año en el calendario gregoriano también, y comienzo del nuevo año lunar, es buen momento para crear pequeños momentos de conexión ritualizados de alguna manera para recordarnos a lo largo del día que somos mucho más de lo que creemos ser. Ya sea mover el cuerpo o respirar con consciencia, ya sea rezar, cantar mantras o sentir devoción de la manera que elijas, o ya sea limpiar y ordenar con la mente concentrada en el momento, cualquier práctica tuya, realmente tuya, es la puerta de entrada del ahora a la eternidad.

    Esta nakshatra, esta luna nueva, este momento vital tiene la capacidad de abrir las puertas de la percepción de la universalidad del individuo. Y para ello, honramos la universalidad a través de la individualización de cada uno, a través de la diferencia, a través de la separación. De nuevo nadamos en esas aguas duales como puertas de entrada a la no-dualidad. Igual que Makara (Capricornio) se representa originalmente como una criatura mitad cola de pez o delfín y mitad cabra, tenemos la capacidad de nadar en el océano cósmico universal y de asentar los pies sobre la tierra. Qué suerte que podamos ser conscientes de esto, y sentir, que lo somos todo, siendo simplemente nosotros mismos.

    Os deseo una muy feliz luna nueva, un feliz comienzo de ciclo, y ojalá que podáis sentiros siempre completos en vuestra percepción de quiénes sois.

    Gracias siempre por leerme.




  • Luna Nueva en Sagitario, Mula Nakshatra

    Sol y Luna se unen una vez más en su abrazo cósmico con esta luna nueva hoy en el signo de Sagitario, una luna nueva que abre no sólo otro mes lunar, sino que da comienzo a un nuevo año lunar también. La luna nueva es la unión mensual de las energías masculina y femenina representadas filosófica y simbólicamente en Sol/Shiva (consciencia/prakasha) y Luna/Shakti (reflejo/vimarsha). Igual que el Sol no cambia y es constante, como Shiva, la consciencia suprema, la luna crece y mengua reflejando esa luz, como es Shakti, que se divide en la parte, aunque contenga siempre el Todo.

    También nos recibe un nuevo Sol, parado en el cielo hasta el 25 de diciembre cuándo renacerá, tras el solsticio de antes de ayer, que astronómicamente ocurre ahora en nuestros días en el centro de nuestra galaxia, en el eje de la Vía Láctea, el eje de Sagitario, Mula nakshatra, frente a Géminis, Ardra nakshatra.

    Una nueva luna hoy nos recibe desde este mismo centro junto al sol en la constelación de Mula, simbolizada por unas raíces, al igual que el núcleo vital de nuestra existencia en ese centro galáctico, esta luna nueva nos habla de finales y de espacios liminales. Nada es casualidad, no hay accidentes para quién sabe mirar. La deidad que rige este lugar tan íntimo y abismal es Nirriti, una diosa de destrucción y finales necesarios asociada a Kali, la oscuridad suprema del tiempo-espacio, el espacio mismo más bien, el Gran Vacío que lo envuelve todo, para que todo pueda existir. En el esquema de 36 tattvas o principios de la realidad utilizado en el Tantra clásico y postclásico, Kali se sale del esquema. Está más allá de ParamaShiva (que es Shiva-Shakti por supuesto) porque Ella no es un principio de la realidad, sino que es el espacio-tiempo mismo desde dónde la realidad puede existir, desde dónde todas las posibilidades pueden darse forma.

    Ese es el mensaje profundo que nos susurra esta luna. Que contemplemos el vacío como fuente inagotable de toda posibilidad. Es en esta paradoja donde encontramos la conexión intrínseca del vacío existencial propio como compost fértil para decidir seguir los susurros del alma, que nos habla desde el corazón místico, el corazón central de nuestro ser. 

    ¿Quiénes somos sino la parte del todo, y el todo en la parte?

    Hoy no quiero entrar en filosofía, ni quiero explicar conceptos complicados porque el cuerpo y el alma me piden otra cosa, sólo quiero invitaros a la reflexión profunda que pide esta época del año, igual que me lo pide a mí. La reflexión y contemplación sobre quiénes somos en realidad desde el centro, no sólo nuestro, sino del universo que conocemos. El centro como agujero negro, el centro como Gran Vacío. ¿Qué cabe en nuestros abismos?

    La luz, siempre, desde siempre y para siempre nacerá de la oscuridad.

    Os deseo a todos un feliz final y un feliz comienzo, un feliz estar en el espacio liminal, sin ser lo que ha muerto, ni ser aún lo que renacerá. Os deseo presencia máxima, consciencia y reflejo, para, una vez sea el momento adecuado, renacer en plenitud desde el corazón mismo del abismo universal.

    Feliz luna nueva, feliz año nuevo, y nos vemos (y leemos) al otro lado.

    Gracias siempre por acompañarme.