Category: Astrología Sideral India

  • Luna Llena en Purva Ashada, Sagitario. A los pies de las aguas primordiales. 30/06/26.

    Leonard Weisgard, Look at the Moon, 1969.

    El río no espera a poder ver el océano antes de comenzar a fluir. No necesita conocer cada curva para abrazar el misterio de su naturaleza. El río fluye sabiendo que el Gran Océano espera poder abrazarlo en su regazo, susurrando que en realidad, nunca estuvieron separados. El océano está siempre presente en cada gota de agua.

    El agua contiene una inteligencia universal que se sustenta en la fuerza de la fluidez y la rendición. El agua transforma la montaña, el paisaje, a través de su presencia contínua asentada en un saber más profundo que el control.

    Apas, la deidad que rige Purva Ashada nakshatra, es el Agua Primordial, el agua universal, el agua cósmica que existe simbólicamente en cada gota materializada de las aguas de la tierra, del cielo y del cuerpo, de la mente y las emociones, de la memoria, del pasado-presente-futuro, del Tiempo Eterno, de las aguas del Corazón.

    Apas se encuentra sumergida en el Fuego de Sagitario. Es ese fuego que no quema, sino que transforma gradualmente, que cocina lentamente lo que tiene que alimentarnos, nutrirnos, y convierte en ceniza aquello que está predestinado a quedarse atrás para ser compost de futuras muertes y renacimientos. Agua y Fuego que nos guían hacia la transformación alquímica de nuestro devenir.

    La victoria de la que habla Purva Ashada nakshatra no es una victoria nacida de un esfuerzo controlado y guiado por nuestro pequeño “yo”, sino de una rendición devocional, basada en la sabiduría experiencial de la ciclidad que sostiene al Ser.

    El poder de Purva Ashada nakshatra es Varchagrahan Shakti, el poder de energizar. Su deseo es ganar el Mar, el Océano, sólo con desearlo. Esta Shakti nos habla de que tenemos la oportunidad de sostener nuestro deseo personal en consonancia con el deseo universal. Si de verdad nos paramos a sentir los dictados del alma, sabremos que estos siempre están alineados con el camino que el karma ya traza para nosotros. Estamos donde tenemos que estar, aunque a veces no lo sepamos.

    Júpiter, regente de Sagitario, se encuentra exaltado en Cáncer, en las aguas uterinas de la Gran Madre, y a su lado está Venus, planeta asociado con Purva Ashada nakshatra. Los dos maestros nos hablan de mantenernos en nuestra verdad, en consonancia con la Verdad: que todo es cíclico, que todo es impermanente excepto el Amor.

    Mercurio comienza también su viaje retrógrado en este útero materno de Cáncer, desviando nuestra mirada analítica hacia la memoria que se conserva en nuestras aguas internas. Y no sólo eso, sino que lo hace en la nakshatra de Punarvasu, regido por Aditi, la Gran Madre Cósmica de la que surgen los fractales de la materialidad. Hará toda su retrogradación en Punarvasu, en el puente entre Cáncer y Géminis. Su lección será encontrar la sabiduría y la memoria perennes en el vínculo incorruptible entre el Todo y sus Partes, entre el misterio y la epifanía.

    Marte nos trae la estabilidad de Tauro, nos pide que ahora mismo en vez de actuar con el fuego del esfuerzo y la transformación, nos mantengamos firmes en nuestros valores y nuestra integridad, y dejemos que las aguas fluyan a su propio ritmo, con su propia inteligencia intrínseca y universal.

    Esta luna llena nos invita a sentarnos a los pies de las aguas primordiales. No hay nada que hacer excepto descansar en este saber profundo que nos trae la rendición devocional, descansar en la inteligencia intrínseca de cada gota de lluvia, cada lágrima, de la inteligencia indiscutible de los ríos y su manera de fluir siempre hacia el mar, hacia el Gran Óceano de la Consciencia Universal.

    Ojalá que esta luna llena nos guíe hacia la victoria de la rendición, que nos sumerja hacia las profundidades del misterio y que nos ayude a bucear hacia el centro de la cueva del Corazón.

    Jai Mā!

  • Luna Nueva en Mrigashira, Tauro. En busca del anhelo primordial. 15/06/26.

    Arte: Flora McLachlan

    ¿Qué oculta la búsqueda? Creemos que buscamos respuestas a nuestras dudas existenciales; ¿quién soy, qué hago aquí? Pero en realidad, detrás de cada búsqueda está la raíz de no saberse uno completo en el momento presente. La búsqueda, intrínsicamente, lleva en sí el apego a la respuesta, a la certeza, a encontrar lo que buscábamos.

    ¿Y si no hubiera respuesta, explicación, nada que encontrar? ¿Sentiríamos el deseo de buscar, simplemente por el placer que otorga la curiosidad de descubrir algo nuevo sobre nosotros mismos? ¿Somos capaces de sostener esta paradoja? ¿Buscar por el placer de buscar?

    Esta luna nueva alumbra esta contemplación. ¿Encuentro placer en el camino mismo, sin llegar a ningún destino?

    En realidad lo que todos buscamos es llegar a conseguir lo que anhelamos. Y el anhelo primordial es, y será, sentirnos completos, suficientes, amados incondicionalmente. Es este anhelo devocional, divino, primigenio, lo que sostiene una búsqueda que parece eterna. Por eso el anhelo en sí mismo puede ser raíz de todo placer, y puede ser sostén para la paz, si podemos percibirlo desde esta perspectiva.

    Sol y Luna se dan su abrazo cósmico en Mrigashira Nakshatra, en el último grado de Tauro. Esta nakshatra simbolizada por la cabeza de un ciervo nos abre el corazón a recordar que el anhelo primordial es inherente a quiénes ya somos. Buscamos porque parte de nosotros recuerda que no estamos separados, pero otra parte de nosotros olvida esta conexión con Todo.

    Venus que rige Tauro se encuentra con el otro gurú, Júpiter, en las aguas de la Gran Madre en Cáncer. En este lugar, el agua se convierte en útero para la nutrición. Lo que cuidamos, amamos. Lo que amamos es cuidado por nosotros con la delicadeza de una madre que amamanta a su bebé. Y lo sé, no todas las madres tienen esta capacidad de amor incondicional, pero la Gran Madre sí puede sostener todo lo que somos, nuestra luz y nuestra oscuridad, en su regazo.

    Esta luna nueva nos pide abrazar con intimidad las dudas que nos mantienen en vela en la noche oscura. ¿Lo que busco es realmente lo que quiero? ¿Puedo saber con certeza que lo que quiero es un deseo del alma, o un deseo nacido por las circunstancias que me rodean?

    La Shakti de esta nakshatra es Prinana Shakti, el poder de entregarnos alegría y plenitud. A lo mejor podemos usar este momento para sentarnos en silencio y vislumbrar cómo nos sentiríamos si de verdad creyéramos que somos y estamos completos, sostenidos con amor infinito, mecidos por los ríos de la vida y su devenir, sus tiempos, sus lecciones…

    No hay nada de malo en buscar, si sabemos cómo y porqué buscamos. Si encontramos alegría y placer en el camino mismo del autoconocimiento. Si no nos apegamos a los resultados de la búsqueda, si sabemos sostener las preguntas sin necesitar respuestas, si podemos vivir la vida sin intentar entenderla racionalmente.

    Aquí y ahora podemos encontrar la plenitud. En la búsqueda misma, en el anhelo mismo, podemos sentir el sostén del Tiempo y el Espacio eternos, podemos sentir que estamos donde tenemos que estar.

    Ojalá que esta luna nueva nos traiga un poco de compasión por nosotros mismos, por los demás. Que nos traiga la sensación de que caminamos con el corazón por delante, siguiendo los latidos de ese anhelo primordial. Y que, como ese ciervo que busca y busca la nutrición en las plantas y en los ríos y se tumba luego a descansar en paz sobre la tierra, podamos también buscar y buscar lo que nos nutre en el anhelo mismo, en las preguntas mismas, en el camino mismo, y podamos descansar en paz en nuestro Ser.

    Jai Mā!






  • Luna Llena en Anuradha, Escorpio. El misterio de la devoción. 31/05/26.

    Imagen de Pinterest, autor/a desconocido/a.

    Existe un misterio que palpita en la oscuridad de la cueva del corazón. Un misterio que nos habla de unión, de pertenencia, de aceptación. Un misterio que es un anhelo tan profundo, tan divino como humano. El misterio de la devoción.

    El loto, uno de los símbolos de Anuradha nakshatra, nace de la oscuridad fértil del descenso. Necesita esa bajada al Inframundo antes de abrir sus pétalos hacia la luz. La devoción es igual. La sentimos normalmente llamando fuerte en nuestro cuerpo cuando sufrimos, cuando nos sentimos perdidos, incomprendidos, invisibles. Y aún así, la devoción siempre espera silenciosamente a ser recordada y abrazada. No es una fe ciega, es un saber encuerpado nacido de la herida primigenia de creernos separados de un Todo mayor, pero intuímos que no es, ni nunca, fue así.

    Escorpio nos habla de esas aguas de la psiquis donde el trabajo real no es entender, sino sentir. Y sentir algo no significa tampoco actuar sobre ello siempre. Significa poder mantener el corazón abierto a pesar del dolor que podamos vislumbrar. Sentir en cuerpo lo que el corazón ya sabe. La intuición profunda de sabernos siempre sostenidos, aunque no lo parezca.

    Anuradha nakshatra, regida por la deidad Mitra de la amistad, los contratos y la devoción, sostiene este lugar en el mar escorpiónico que nos indica que la oscuridad puede desvanecerse con la luz de una sola vela. Esa vela es el misterio de la devoción.

    Esta luna llena nos da la oportunidad de sentarnos frente a frente con aquello que no hemos querido aceptar, pero que ya habíamos visto. Una vez el velo cae, ya no hay vuelta atrás aunque nos esforcemos sobrehumanamente en quedarnos en esa ignorancia elegida. En las tradiciones en las que nado del Shaktismo no dual, decimos que Ella, Mā, Shakti, vela y desvela la Realidad, la Verdad, cuando es el momento adecuado, en el tiempo divino.

    Es momento de sentarnos en el centro del barro de nuestra incomodidad y aceptar, incluso con el corazón roto, aquello que hemos querido ignorar.

    Esta luna llena nos ayuda a mantenernos erguidos cuando alrededor todo colapsa, y es que la destrucción de lo que ya no sirve es el primer paso para enraizar nuestro futuro en integridad.

    La claridad vendrá. El misterio de la devoción promete un nuevo entendimiento, una nueva coherencia encarnada, vivida con discernimiento.

    Esta luna llena pide silencio interior. Pide priorizar nuestro descanso corporal y mental para dejar que la inteligencia intuitiva enraice en el barro como el loto, y que desde allí pueda volver a trazar su camino hacia la superficie y florecer.

    Feliz encuentro contigo mismo, contigo misma. Que esta luna llena te muestre el misterio de tu propia devoción, y que ésta ilumine el significado real de “sufrir bien”, de excavar el oro atrapado en la herida de la ignorancia de sentirnos solos y separados, y abra la puerta a la comprensión profunda de que siempre estamos en los brazos del Amor Incondicional.

    Jai Mā!

  • Luna Nueva en Krittika, Tauro. Al calor del fuego. 16/05/2026.

    Seven Sisters Dreaming,
    por Alma Nunngarayi Granites.

    El fuego arde, el fuego quema, el fuego todo lo transforma. El fuego del deseo, el fuego de lo imposible que contamina cada célula. Ardiendo en el centro del tiempo-espacio que todo y nada contiene. Al calor del fuego. El ardor que mueve montañas, que mueve a los amantes hacia el abismo de lo inconcebible. Al calor del fuego que transforma la mirada, la percepción de lo irreal en encuerpación. El verbo tomando forma. La Consciencia transcendente en lo más inmanente. Lo sublime se hace palpable.

    Sol y Luna se dan su abrazo cósmico en la hoguera que es Krittika nakshatra, las 7 hermanas, las 7 mujeres de los rishis, las 7 krittikas/madres de Kartikeya, las 7 matrikas; las Pleiades. Regida por Agni, dios del ardor universal, esta nakshatra nos habla de cocinar a fuego lento (y a veces rápido) aquello que debe evaporarse de nuestras vidas. No podemos separar el calor del fuego mismo, Shakti de Shiva. No podemos separar lo que deseamos de lo que no, apego de desapego. Sólo podemos encuerpar la no-dualidad desde la dualidad. Es la paradoja de la existencia encarnada, y con ella vienen todos los sabores cocinados al calor del fuego.

    Marte tiene una gran asociación energética con Krittika nakshatra y acaba de hacer entrada en su Casa, en Aries. Blandiendo su espada y su escudo, el guerrero celestial está preparado para la gran batalla, esa que no es contra ningún enemigo externo, sino que es en realidad la integración de la coherencia personal. Sale de Piscis con el fuego de la pasión enecendido, la chispa de la motivación y el valor de perseguir una integridad purificada, en consonancia con uno mismo y el sistema ecológico de lo que nos rodea. Marte, cuando está en equilibrio tiene una claridad tan certera que puede de golpe reunificar aquello que estaba disperso.

    Mercurio, junto a Luna y Sol en Tauro, nos ayuda a estabilizar la mente analítica. Nos ayuda a encontrar la comunicación con las partes de nosotros mismos que ahora necesitan escucha. Nos ayuda a crear prácticas, rutinas y rituales en consonancia a nuestros momentos; sin comparación a lo externo, sino en integridad con quiénes somos ahora mismo.

    Venus y Júpiter se encuentran ahora juntos en Géminis, los dos maestros conversando, filosofando, intentando integrar el conocimiento con la sabiduría experiencial. Qué momento más propicio para poner en práctica lo que sabemos, o lo que creemos saber, sin miedo a equivocarnos. Porque en el camino hacia uno mismo, en realidad, cada curva es necesaria, no hay accidentes, no hay errores, sólo aprendizaje.

    Saturno observa todo desde el fin de un ciclo de 30 años… el sábado es Shani Jayanti, su día, y a la vez, entra en la última nakshatra, Revati, del último signo, Piscis. Finales que se acercan inevitablemente sólo porque son necesarios para un nuevo comienzo. Va barriendo todo lo que queda atrás tras el paso de todos los Grahas por este abismo de muerte y transformación, va integrando lo aprendido, y en un par de años iremos viendo los frutos de este tránsito. De momento, Saturno nos va dando pistas de aquello que necesariamente debe quedarse en el olvido. Un olvido inevitable, el olvido que hace que haya espacio para la integración profunda, encarnada, de las lecciones vitales. Olvidamos con la mente superficial, pero el corazón lo recuerda e integra todo. En realidad, ese inconsciente es necesario. El inconsciente que vela y desvela las perlas necesarias para algún día hilar el significado último de la existencia.

    En muchos aspectos, esta luna negra nos lanza de lleno hacia los brazos de Kali, la Gran Madre que abraza cualquier contradicción. Ella que es y no es, que lo es Todo y Nada, que es la encarnación misma de lo que en verdad todos deseamos profundamente; el Amor Incondicional con mayúsculas. Sólo en la completa rendición podemos encontrar la paz permanente; sólo en la aceptación de la impermanencia podemos dejar de sufrir. Y es en Su regazo dónde la noche oscura nos acunará, soñando un nuevo devenir que es memoria encarnada de lo que siempre fue y será. Amor.

  • Luna Llena en Swati, Libra. Independencia consciente. 1/05/2026.

    Imagen de Pinterest, autor/a desconocido/a.

    El sol desde Bharani, Aries, ilumina completamente a la luna que brilla en el cielo llena desde Swati, Libra. La luna llena en sí nos habla de separación, de independencia. Shakti refleja completamente a Shiva. Energía/consciencia reflexiva/vimarsha y consciencia/prakasha haciendo su baile.

    La deidad que rige Swati es Vayu, dios del viento y del prana, la energía vital. La deidad que rige Bharani es Yama, dios de la muerte y del dharma. En ambas constelaciones se asoma la semilla de la paradoja. Aries, que simboliza comienzos, fuego e independencia del ser se arrodilla ante lo verdaderamente certero en Bharani: que todo lo que nace, muere. Libra, que simboliza al otro y los vínculos, se arrodilla esta vez ante la idea de independencia feroz. Porque Swati es la constelación que abre las puertas a decir que sí a una misma, de manera consciente. Libra nos recuerda que nuestras decisiones tiñen nuestros vínculos, pero Swati nos recuerda que ser independiente es la consecuencia última de estar encarnado en lo inmanente.

    El símbolo de Swati es una brizna de hierba mecida por el viento. En su singularidad podemos encontrar también su unicidad. Es una parte de un todo que crea prados verdes en los que recostarse. Cada brizna de hierba única creando un todo que parece homogéneo, que tiene una misma esencia, pero que se expresa en su diversidad.

    Cuando los rayos del sol se fragmentan en las olas del mar, cada reflejo de luz es único, aunque surjan de una misma fuente.

    El sol, nuestra esencia, siempre se mantiene observador, inalterable. La luna, nuestra mente y emociones, es como esos reflejos de luz que cambian constantemente.

    Esta luna llena nos recuerda que podemos ser libres e independientes, pero sabiendo que tendremos que vivir con las consecuencias de nuestras decisiones. Que decir que “sí” o “no” a algo, significa cerrar la puerta a otra cosa. Y decir lo que deseamos poniendo límites no significa ser egoísta, significa poner primero los dictados del corazón por encima de cualquier vínculo elegido o circunstancial. Esa es la voz que más va a importar en el momento de nuestra muerte. No el “que dirán/qué pensarán”, sino “lo que verdaderamente he hecho en integridad y coherencia con quién soy”.

    Las estrellas no nos impiden ser libres, el karma funciona de maneras muy diversas en niveles distintos. Lo que está claro es que elegir con consciencia abre el sendero de poder vivir en paz con las consecuencias, y elegir inconscientemente abre la puerta al sufrimiento. Porque si decimos que “sí” o “no” a algo o a alguien sin verdaderamente sentirlo, por miedo, por “quedar bien”, por no querer destruir ciertas relaciones o vínculos, esa consecuencia hecha desde otro lugar que no sea la libertad propia nos va a pesar en el cuerpo, en la mente, en el alma, seamos o no conscientes de ello (recordemos la semilla de la responsabilidad de ser libres que plantamos con la luna nueva en Ashwini, Aries, hace una quincena).

    Mercurio desde Aries le da un toque de fuego a nuestra comunicación y a nuestra percepción de la realidad. Venus en Tauro nos trae un poco más de estabilidad para de verdad escuchar ese deseo universal que se expresa encuerpado en nuestros deseos personales. Marte en Piscis aún está un poco estancado por las energías del agua universal y por Saturno a su lado, retrasando el nacimiento de los frutos de nuestras acciones. Júpiter desde Géminis intenta bendecirnos con nuevas creencias basadas esta vez en la sabiduría experiencial.

    Así con todo, esta culminación de la fase de luna llena nos habla, como casi siempre, de ser íntegros. Sí, libres, sí, independientes, pero decidiendo qué tipo de consecuencias podemos o no sostener. La luna llena en Swati nakshatra es la luna de la independencia consciente. ¡Feliz ciclo!

    Jai Mā! ❤️‍🔥