Category: Astrología Sideral India

  • El brillo de la capacidad creativa; luna llena en Chitra, Virgo, 13 de abril de 2025

    Alnur por Aigana Gali: https://aiganagali.com/

    En la madrugada del sábado al domingo, la noche nos dará la bienvenida con una potente luna llena en Virgo, más concretamente en la nakṣatra de Citrā (pronunciado “Chitra”). La estrella principal donde se encontrará la luna es Spica, una de las estrellas más brillantes del océano celestial, mientras que el sol estará irradiando su luz desde las aguas del océano profundo de Piscis. 

    La palabra “citrā” puede traducirse como “hacedor de capas”, y el símbolo de Citrā nakṣatra es una joya. Como tal, un diamante por ejemplo, es una joya que ha sido primero refinada por la presión de la tierra, antes de que las manos del ser humano puedan darle forma al pulirlo, traer a la superficie su capacidad innata de reflejar y refractar la luz. Por eso, a esta nakṣatra se la conoce como “la brillante”, o como “la estrella de la oportunidad”.

    La deidad que rige Citrā es Tvaṣṭṛ (pronunciado “Tvashtar”). Tvaṣṭṛ representa el poder abstracto de la capacidad creativa. Representa las ideas de prosperidad, poder regenerativo y longevidad, aquello que dura en el tiempo. De esa energía primordial abstracta, nace la forma concreta que en los mitos podemos ver personificada como el arquitecto de los devas, Viśvakarmā, o como el arquitecto de los asuras, Mayāsura. Ambos son capaces de idear algo y darle forma. La forma es un intento de expresar la sustancia, igual que las palabras expresan ideas y el cuerpo es una expresión del alma/espíritu. La forma que surge lo hace a través de una elección. Todos tenemos de manera innata esa capacidad creativa. Viśvakarmā le dio forma a la sustancia creando armas y palacios para los devas, y Mayāsura, que vivía en el inframundo (Pātāla Loka), decidió construir y crear para los asuras.

    Pero los mitos y las historias, al igual que la vida misma, no son blanco y negro. Un día, Mayāsura se encontraba en Khāṇḍava Vana (el bosque Khandava) cuando Arjuna y Kṛṣṇa (pronunciado “Krishna”) lo quemaron para ofrecérselo a Agni, el dios del fuego primordial. En ese momento en el que Kṛṣṇa apuntó su disco (sudarśan cakra) para eliminarlo, buscó refugió en Arjuna, que le salvó la vida. A cambio, Mayāsura construyó para los Pāṇḍava un palacio maravilloso en Indraprastha llamado Mayasabha, que pasaría a conocerse como la imagen de poder y prosperidad de Yudhiṣṭhira y sus aliados. 

    Lo que hacemos con nuestra capacidad creativa es nuestra decisión. Tenemos libertad para darle forma al mundo de las ideas y materializarla de la manera que deseemos. Al igual que en las tradiciones del Tantra no dual, lo que se conoce como “maya” no es una ilusión, sino la capacidad de Śakti (pronunciado “Shakti”) de darle forma y actuar (kriyā śakti), al deseo primordial (icchā śakti) a través del conocimiento primordial (jñāna śakti). Māyāśakti no es irreal, es la magia que a través de su gracia divina vela y desvela la realidad material. Es la capacidad de crear los velos que limitan el tiempo y el espacio infinitos, para que lo trascendente pueda manifestarse en lo inmanente, para que la Unidad pueda experimentarse como la multiplicidad. Sin esta magia, no podríamos percibir o experimentar quiénes somos o el mundo que nos rodea. Sólo podemos acceder al espacio de la no dualidad a través de la dualidad. Y vuelvo a lo que se dice siempre, que Śakti es es el rostro de Śiva (pronunciado “Shiva”). 

    Pero la historia de Mayāsura, los Pāṇḍava y el palacio Mayasabha no se queda allí. Las historias son eternas, somos nosotros que al percibirlas desde un punto finito les damos un comienzo y un final acorde a nuestra perspectiva presente. Cuando Duryodhana, el príncipe Kaurava visitó el palacio de los Pāṇḍava, se resbaló en el suelo tan brillante que tenía que no se diferenciaba del agua del lago central y cayó en ella. Esta humillación fue uno de los detonantes que acabó llevando la historia hacia la famosa batalla de Kurukshetra, donde los Pāṇḍava y los Kaurava (que eran todos familia)  lucharían y que está narrada en la Bhagavad Gitā dentro del Mahābhārata. 

    Nuestra libertad de crear una forma de la sustancia acaba una vez esa forma nace al mundo. Una vez la idea es materializada, como un hijo de nuestra capacidad creativa, éste tiene su propia historia, su propio ritmo, su propio mito, su propio camino. Una vez hemos creado algo, debemos dejarlo libre. Ya no está en nuestras manos cómo el mundo va a percibirlo o interpretarlo, cómo el mundo va a usarlo. Por eso, en esta realidad dual en la que nos encontramos sumidos, todo lo que ha sido creado puede ser usado para “el bien” o para “el mal”. Sólo tenemos que mirar a nuestro alrededor para encontrar esta gran verdad universal. ¿Cuántas maravillas ha creado el ser humano que luego han sido usadas en nuestra contra? ¿Cuántas más quedan por ver la luz? 

    Pero la Bhagavad Gitā, de nuevo, nos da una solución; no apegarnos al fruto de nuestras acciones, porque es en ese apego donde encontramos el sufrimiento. Si los dejamos ir, igual que una madre y un padre deben aprender a dejar a sus hijos volar del nido y cometer sus propios errores y vivir sus propias vidas, y lo hacemos desde la consciencia de saber que no tenemos ese control ni esa libertad, entonces, y sólo entonces, seremos libres realmente del sufrimiento del apego constante a que la realidad debe cumplir nuestras expectativas. Porque no es así. Y cuánto antes admitamos dónde y cuándo sí tenemos libertad, antes podremos vivir en paz con saber que hemos hecho siempre todo lo posible para darle forma a nuestra sustancia, darle forma al camino de nuestra alma/esencia, de nuestro deseo personal en integridad con el deseo universal y primordial.

    Este lugar del cielo donde se encuentra la luna está regido por Marte. Marte el guerrero que se encuentra ahora en las aguas de la Gran Madre en Cáncer. Si aprendemos a equilibrar a ese Marte y su motivación, podemos redirigir su acción hacia crear algo a este mundo material desde la conexión con el amor incondicional. Lo traemos al mundo porque no podemos hacer otra cosa. Como los artistas que crean sus maravillosas obras de arte, materializan su deseo innato de expresar ese amor infinito a la vida, a su capacidad innata creativa. Es allí donde encontramos la chispa que puede encender el gran fuego de nuestra existencia.

    Podemos vivir en ese estado de inspiración. De saber que de las aguas de las ideas pueden surgir los diamantes terrenales. De Piscis a Virgo. Agua a tierra. Ideas a materia. Sustancia a forma. Esta luna llena nos habla desde este eje, ¿qué lecciones esconde para cada uno de nosotros?

    Para saber un poco más sobre esta luna llena desde la mirada simbólica, mitológica y astrológica, sobre los demás planetas en el cielo, sobre Hanumān y sobre el mito de Mayāsura, podéis ver mi vídeo completo en YouTube.

    Os deseo una muy feliz luna llena y que ojalá el brillo de la capacidad creativa innata que tenemos todos nos haga traer al mundo mucha belleza, muy necesaria en estos tiempos.

    Gracias siempre por leerme y acompañarme.

    Jai Ma!

    Danah

  • Vida, muerte y renacimiento

    Robert Fludd

    El 14 de marzo tenemos una luna llena y eclipse lunar, con el sol en Acuario y la luna en Leo, en Uttara Phalguni; ambos están tan cerca de los nodos lunares, Rahu en Piscis y Ketu en Virgo, que es posible un eclipse. El 29 de marzo tenemos una luna nueva y eclipse solar en Piscis, en Uttara Bhadrapada, donde el sol y la luna se juntarán con Rahu, Mercurio y Venus. Y no sólo eso, sino que ese mismo día Saturno se moverá a Piscis donde pasará los próximos 2.5 años.

    El símbolo de Uttara Phalguni son las patas traseras de la cama matrimonial y el de Uttara Bhadrapada las patas traseras de la cama/pira funeraria. Uttara Phalguni está regida por Aryaman, que nos ayuda en nuestros vínculos y contratos, y Uttara Bhadrapada está regida por la serpiente de las profundidades,  Ahir Budhinya, que nos ayuda a bucear profundo en la oscuridad del ser.

    Vida, muerte y renacimiento.

    Este portal de eclipses nos habla alto y claro sobre aquello que va a morir, queramos o no, seamos o no conscientes de ello. Ya sea en nuestras psiquis, o en nuestras vidas externas. Puede que se acaben relaciones que hacía tiempo ya habían muerto pero no queríamos aceptarlo. Que cambien trabajos, hogares, formas de vivir. Que se transformen percepciones internas, patrones. Sea lo que sea, estoy segura de que cada uno lo siente y lo sabe ya. En realidad, no necesitamos que las estrellas nos digan nada cuando escuchamos a la voz interna del corazón intuitivo.

    No habrá artículos ni vídeos sobre estos eclipses. Me retiro a la cueva a sentir el mundo desde mi centro, en silencio. No quiero crear más ruido externo hasta estar de nuevo asentada en mi nueva “yo”. Yo también transito estos espacios liminales, y también muero y renazco cíclicamente. Hay demasiada información, es momento de aprender a escucharse a uno mismo y dejar de escuchar al exterior. Es momento de recogimiento.

    Os deseo a todos un buen saber morir, y un feliz renacer, al igual que lo harán las flores en la próxima primavera tras el invierno, guiadas por su ritmo individual en consonancia al ritmo universal. Gracias siempre por acompañarme y nos vemos al otro lado.

    Jai Mā!

    Danah

  • Expansión y contracción; Mahashivaratri y luna nueva en Shatabhisha, Acuario, 26-28 febrero 2025

    Leo Kenney; Landscape and Void, 1983, acuarela y gouache en papel Goyu,
    Seattle Art Museum. 
    Fuente: https://art.seattleartmuseum.org/objects/33373/landscape-and-void?ctx=ea3f7e52-7572-47b8-8ca4-08b2fc92b9dd&idx=16

    Según las tradiciones del Shivaísmo-Shaktismo no dual, la realidad se despliega, repliega y manifiesta a través de la expansión y la contracción de la conciencia-energía. En este baile constante de conciencia y consciencia auto reflexiva de dotar a la chispa creativa de actividad en su lienzo, nos encontramos. No somos nosotros los que respiramos realmente, sino ese Todo El que nos respira, La que nos respira. Shiva y Shakti. 

    Nosotros lo que hacemos es aprender a fluir con el dictamen de Su inhalación y Su exhalación, aprendemos a detenernos en la pausa, en la retención y en la suspensión. Aprendemos a Ser, y no simplemente a “estar” en diferentes estados…

    Shiva, como símbolo del Gran Yogi suspendido en la eternidad que otorga la Nada del no-tiempo y no-espacio está sumido en su meditación profunda. Con los ojos cerrados, todo existe en Él sólo como posibilidad, como trascendencia. Y Ella, Shakti, le abre los ojos al mundo y Él se enamora. Ella cae, y cae por el esquema elemental, materializando la realidad de lo más sutil a lo más burdo, desprendiendo el Todo en partes en las que vive Él en esencia, multiplicándose, reflejándose, mientras Ella va conociéndose en separación para recordar que siempre están unidos. 

    El gran problema de nuestro mundo es esta idea de que siempre debemos estar en expansión. En producción contínua. Viviendo hacia afuera constantemente. Nuestros sistemas políticos, sociales, económicos, van totalmente en contra de la esencia de la realidad que se equilibra entre expansión y contracción. La contracción, la pausa, el olvido, son necesarios. La disolución. La entrega. La rendición. No todo puede ser crear, sino que para renacer hay que morir. Para recrear hay que destruir. Y esa es la labor de Shiva. 

    Mahashivaratri es Su gran noche, donde se celebra al Auspicioso. La dicha llega cuando el veneno es transmutado. Como Shiva cuando bebe el hala hala, el veneno surgido de la Gran Batida del Océano de Leche (Samudra Manthan), y con la ayuda de Shakti lo alquimiza en su garganta. De su pecho nace entonces una flor, la Datura, que siempre se entrega en ofrenda sólamente a Shiva. Lo interesante es que esta flor conocida en el Subcontinente Indio desde hace milenios, es completamente venenosa, y a la vez, ha sido utilizada en la medicina Ayurveda para transmutar toxinas y metales. Gracias al sacrificio de Shiva-Shakti, los devas pueden acceder al amrita, al elixir inmortal que nace de las profundidades del océano. Hilando con la anterior luna llena en Ashlesha, en el veneno está la cura. Mahashivaratri celebra esta historia y esta transmutación. ¿Qué estamos alquimizando en el alambique de nuestras psiquis? 

    Aprender a morir antes de la muerte física es una práctica en sí misma basada en la confianza y en el discernimiento sobre la capacidad de la Vida de entregarnos lo que necesitamos en cada momento. Nuestras decisiones personales, si se alinean con el deseo universal, surgen espontáneamente del corazón. Es una consciencia auto reflexiva que nos ayuda a entrar en el reconocimiento de lo que Es. Y es a través de esa danza entre el olvido y el recuerdo, entre la contracción y la expansión, donde nos damos cuenta de que siempre Somos. Sin necesidad de elegir ser nada, de repente, lo somos Todo.

    Tras las noches oscuras sin luna cuando celebramos a la Gran Conciencia que es representada por Shiva el 26-27 de febrero, llega la culminación de la unión del sol, Shiva, y la luna, Shakti, en una luna nueva el 28 de febrero, que ocurre en la nakshatra de Shatabhisha, en Acuario. 

    Shatabhisha se traduce como “los 100 sanadores” y está formada por muchas estrellas dentro de lo que consideramos el signo de Acuario, de las cuales las estrellas más brillantes son Sadachbia y Fomalhaut. 

    Bheshaja Shakti, el poder de sanar, rige este lugar del cielo. De nuevo conecta con el tema de sanar a través de mirar de frente, e integrar, aquello que estaba oculto y que ahora surge a la superficie. 

    El símbolo de Shatabhisha es un círculo vacío. El Vacío, el Abismo, que lo contiene todo en su estado trascendente, eterno, fuera del espacio y del tiempo. Y que también representa que ese Todo se encuentra dentro de los límites de la circunferencia; el Todo siempre se encuentra en cada parte. Lo trascendente se encuentra en lo inmanente, y viceversa. No hay diferencia entre lo que se encuentra dentro del círculo, fuera del círculo, o incluso, el límite que crea la ilusión de su separación. 

    La deidad que rige esta nakshatra es Varuna, uno de los Adityas, que rige los océanos profundos de la tierra y del cielo. Se dice que las estrellas son sus ojos, y a veces se le representa portando una vasija llena de soma, amrita, elixir inmortal. 

    Todos estos tránsitos astrológicos pueden entenderse simbólicamente, intuitivamente, con nuestros procesos internos y personales. Los mitos, los símbolos, son como perlas hiladas en el collar de nuestra propia historia. Esta luna nueva nos habla de transformación, de transmutación, de alquimia psíquica. Una vez pudimos ver el veneno en Ashlesha nakshatra y aprendimos a rendirnos a él, ahora, encontramos el significado, aprendemos a ver la cura, el camino hacia la sanación. Comenzamos a aprehender con el corazón. Comenzamos a entender intuitivamente porqué hemos tenido que transitar por la oscuridad. Comprendemos que la contracción antecede a la expansión; que hay momentos para recordar, y otros para olvidar. Descansamos en la sabiduría que entrega sabernos siempre en el momento adecuado, en el tiempo divino. Descansamos en la realización de que en el equilibrio entre opuestos es dónde encontramos el centro. Danzamos y danzamos en total armonía con el tiempo y el espacio que nos toca vivir, guiados por el deseo innato de Ser quiénes siempre hemos venido a ser; una ola en el gran océano universal, una chispa de luz reflejada en el agua, una parte que lo contiene Todo en la eternidad del no-tiempo y no-espacio materializado en el aquí y ahora. 

    Gracias por leerme y acompañarme, y que este período de tiempo nos ayude a conocernos profundamente y descansar en la naturaleza del Ser. Feliz Mahashivaratri y feliz luna nueva; ojalá que aprendamos a morir para poder renacer en total integridad. 

    Para más información astrológica, mitológica y simbólica, incluídos los demás planetas y tránsitos, puedes ver mi vídeo en Youtube.

    Om Namah Shivaya! Jai Ma!

    Danah

  • En el veneno está la cura; luna llena en Ashlesha, Cáncer, 12 de febrero de 2025

    Mokshapath, el juego indio Serpientes y Escaleras. 
    Fuente: https://www.indiadivine.org/mokshapat-the-hindu-origin-of-snakes-and-ladders/

    La luna llena asoma con mucha fuerza en la nakshatra de Ashlesha, en el grado 29 de Cáncer sideral, en ese punto entre un signo de agua y otro de fuego que llamamos “gandanta”; un nudo kármico que tiene el potencial de revelar que el momento es perfecto para transmutar cualquier veneno en medicina. 

    La palabra Ashlesha viene de la raíz sánscrita “shlish” que puede traducirse como abrazar, entrelazar, unir. Esta mansión lunar está formada por seis estrellas en la cabeza de la constelación de Hidra, que hace alusión a la gran serpiente mitológica de múltiples cabezas del lago Lerna (una de las puertas de entrada al Inframundo/Hades) que fue vencida finalmente por Heracles en el segundo de sus doce trabajos. Este mito griego me recuerda mucho a la historia del demonio Raktabija narrada en el Devi Mahatmyam. Cada vez que Heracles le cortaba una cabeza a la serpiente, otras brotaban, de la misma manera en la que de cada gota de sangre que perdía Raktabija surgía otro demonio, hasta que Kali-Chamunda acaba bebiendo toda la sangre para que Durga pudiera vencerle definitivamente cortándole la cabeza.

    La constelación de Hidra, para los babilónicos, representaba al dragón del dios Marduk llamado Mushhushshu. Desde tiempos inmemoriales los cielos han servido como hoja en blanco para plasmar la simbología de nuestros procesos internos en simbolismos estelares. 

    Las serpientes, los dragones, los demonios, los seres sin luz, las criaturas que viven en el Inframundo de nuestras psiquis tienen su tiempo y su lugar. Brotan a la superficie cuando estamos preparados para observarlos frente a frente. En los mitos acaban vencidos por los héroes y heroínas cuando cortan sus cabezas, cuando eliminamos la identidad que habíamos adscrito a ellos sin antes escuchar la voz del Observador original, nuestro Ser en su estado esencial. El observador y lo observado, en esencia, son lo mismo, pero a veces nos olvidamos. Olvidar y recordar son partes del proceso, y es la magia que mantiene el vaivén de la experiencia viva. Nos piden integración a través de la transmutación alquímica de nuestra percepción. Y la percepción transformadora siempre surge del corazón, no de la identidad. 

    La sangre parece ser un símbolo para esta luna llena también. Desde la perspectiva de la astrología ayurvédica, la luna, que rige el signo de Cáncer, representa Rakta dhatu, uno de los siete “tejidos corporales” que en este caso es la sangre; mientras que el planeta Mercurio, que rige a Ashlesha, representa Rasa dhatu, el plasma, las aguas del cuerpo. El fluir esencial por nuestras venas, por nuestros cuerpos, son los ríos, los mares, los océanos, por los que navegan las respuestas.

    La deidad que rige Ashlesha son los Nagas, las serpientes semidivinas que viven en el mundo subterráneo, en el Inframundo, en las sombras. Una de las serpientes más famosas de los mitos puránicos es la gran Adi Shesha, serpiente de múltiples cabezas enroscada sobre el océano primordial en la cual está recostado Vishnu/Narayana, de cuyo ombligo surge un loto con Brahma sobre él para crear el mundo. Porque Adi Shesha está allí sosteniendo a Vishnu/Narayana al final y principio de cada existencia, éste puede soñar el mundo (por la gracia de Maya Shakti, por supuesto). Sin Adi Shesha, nada podría nacer de la chispa creativa que surge del descanso profundo, de la vacuidad, de ese vacío-lleno, completamente lleno de toda posibilidad.

    En la gran batida del océano de leche (Samudra Manthan), otro mito puránico, los devas y los asuras enroscan a Shesha alrededor del monte Mandara/Meru para poder batir el océano en busca del amrita, el elixir de la inmortalidad. De esta batida lo primero que surge es el halahala, un veneno tan potente que es sólamente el gran Shiva el que puede tragarlo y con la ayuda de Parvati (a veces Kali), sostenerlo en su garganta y transmutarlo. Es sólo después de transmutar alquímicamente nuestras sombras que podemos llegar a alcanzar el remedio, la cura, el elixir inmortal; la integración. 

    El símbolo de Ashlesha es una serpiente enroscada, que en seguida podemos asociar con el simbolismo con el que se representa a Kundalini Shakti. Sé que lo que nos llega muchas veces la representa como una serpiente enroscada en la base de la columna, pero algunos textos, la colocan en el asiento de la cueva del corazón espiritual. Allí siento que es donde realmente descansa, duerme, se despierta, se desenrosca, y siempre vuelve.

    En esta luna llena siento la necesidad de compartir el simbolismo desde mi propia biografía. Me doy cuenta de que mis procesos, mi dolor, lo que oculto, es también el dolor del mundo. A lo mejor si comparto puedo verlo más claramente, sentirlo completamente, y a la vez, sentirme sostenida. Darle voz, y dejar que el mensaje siga su propio recorrido. Quién lo lea, lo entenderá desde su propia perspectiva. La voz, una vez libre, sigue su propio recorrido, su propia historia, su propio mito…

    Tornar el sufrimiento en mi mito personal parece ser la única solución. Con los años me he dado cuenta de que mi camino tiene mucho que ver con esto. He pasado por diferentes transiciones que me han abierto los ojos, y sobre todo el corazón, a la respuesta que tanto ansiaba a esa pregunta eterna: ¿de qué sirve vivir si hay sufrimiento? ¿Por qué existe el sufrimiento, el dolor? ¿Hay necesidad realmente de eliminarlo? En otra época, otra yo creía que sí. Creía que trascender el mundo era la respuesta. Que el dolor y el sufrimiento eran simplemente una pantalla más que ganar, que superar, en el videojuego de la vida. Y Ella, la Vida, es muchísimo más sabia que yo. Con el crecimiento interior me he ido dando cuenta de que trascender no es la respuesta. Sólo era otro peldaño más en mi escalera. Serpientes y escaleras. El gran teatro de la vida.

    Sufrir de lleno en la materia, en lo inmanente, sufrir por sufrir, rebozarme en ser víctima, o mártir, tampoco fue la respuesta. El péndulo se descolgó tanto hacia el otro extremo que me hundí en las tinieblas. Frente a frente con el Vacío, de pie en el umbral de las puertas del Inframundo decidí lanzarme de lleno hacia lo desconocido. Y he estado cayendo desde entonces.

    La magia está ocurriendo. La siento. La siento naciendo en las profundidades. Veo el péndulo a punto de detenerse en el centro. Al final, la pausa, siempre llega. Igual que la anterior luna nueva del silencio. Igual que entre cada inhalación y cada exhalación. Esa pausa se convierte en sostén. El tiempo se detiene. No estoy en ninguna parte, pero se ha abierto la puerta a estar en todas. Desde el aquí presente, en la eternidad, lo inmanente se vuelve trascendente, lo trascendente se vuelve inmanente…

    Y la respuesta va llegando…. 

    Deslizándose como esa serpiente que trepa por la columna vertebral que ha sido, y es, mi vida. Desenroscándose lentamente, a su ritmo. Respirándome. Deshaciéndose, deshaciéndome, de la piel que ya no sirve, que ha muerto, que protegía, que escondía, ocultaba, y que ahora se convierte en fermento, en compost, en el final y comienzo de otra historia.

    La serpiente va girando cerraduras a su paso. Dejando umbrales y portales entreabiertos, como cuando despertamos al amanecer con el sol acariciándonos el rostro y sabemos que la luz ha llegado; entreabrimos lentamente los ojos.

    Aún no puedo atravesar ciertas puertas. ¿O no quiero? Qué más da si es poder o querer si el tiempo aún no es el correcto. Aquí, cayendo, y a la vez confiando, me encuentro una y otra vez. Me recuerdo. Reconstruyo lo destruído, con otra forma, con otro nombre, con otro rostro, con otra piel, pero la misma esencia… La caída se torna camino en sí mismo. Ya no necesito agarrarme, ni aprender a volar, ni tampoco necesito tocar fondo. Cuando se pierde el sentido del espacio y del tiempo, ya no hay arriba, ni abajo, sólo centro. 

    Entonces, ¿estoy cayendo realmente?

    Soy quién soy ahora, y si lo soy completamente, soy Nada, y soy Todo. 

    Esa es la respuesta. Que no la hay.

    Que mañana, pasado, en tres años, en diez, cuando el péndulo vuelva a fluctuar, todo volverá a cambiar, porque la perspectiva del que mira cambia. El sujeto y el objeto se funden en la experiencia misma. Qué más da, si todo ES Todo, y ES Nada.

    Tornar el sufrimiento en algo, en lo que queramos, es un camino. El camino de otorgar al proceso su significado profundo. Mi sufrimiento elige tornarse en palabra, en mensaje, en símbolo. Este es sólo un camino. Uno sólo. Hay infinitos. Dejemos que la Vida nos recuerde, nos susurre, cuál ha sido siempre el nuestro…

    Muchas gracias como siempre por acompañarme y os deseo una luna llena vacía de respuestas para sentir profundamente el poder de las preguntas. Que nuestros venenos sean siempre la medicina que siempre habíamos buscado.

    Para más detalles mitológicos, simbólicos y astrológicos sobre esta potente luna llena de la transformación, puedes ver mi vídeo completo en YouTube. 

    Jai MA!

    Danah

  • Silencio; luna nueva en Shravana, Capricornio, 29 de enero de 2025

    Ilustración de Marvin Bileck del libro “All About The Stars”.

    Silencio.

    El silencio es la base de la escucha profunda. Encontramos el sustento en el Vacío. Porque nada está en realidad vacío, sino lleno de posibilidades, de probabilidades danzando en la matriz. Todo es conciencia en diferentes grados de manifestación de energía, diferentes grados del tremor original, de la vibración base que da forma a la multiplicidad para que podamos reencontrarnos con la unidad en la diversidad.

    Dicho de manera filosófica, encontramos y sentimos la no dualidad desde la dualidad. Más bien, la recordamos. Nos recordamos. Unimos nuestras partes desmembradas creando y recreando nuevas formas que se van adaptando al tiempo y espacio que nos toca habitar. Todo ello ocurre en las sombras, en esa Materia Oscura que ni la ciencia puede explicar, pero sabe, que está llena y no vacía. La oscuridad luminosa del Ser. Llegamos a lo trascendente desde lo inmanente, no negándolo. Shakti es el rostro de Shiva. 

    Sol y Luna danzan en el cielo haciendo de espejo a esta interacción de conciencia y energía, a este baile primordial que no sólo ocurre allá arriba, sino aquí adentro, profundo, en el abismo del Ser. Los planetas y las estrellas no están fuera de nosotros, sino que forman parte de un Todo que se percibe en diferentes grados de manifestación. Somos el océano, pero creemos ser sólamente una gota de agua. 

    El 29 de enero tenemos una luna nueva en la nakshatra de Shravana, conocida como “la estrella de la escucha”. Es una nakshatra que está formada por tres estrellas en la constelación Aquila que incluímos dentro del signo zodiacal de Capricornio (Alpha Aquilae/Altair, Beta Aquilae/Alshain y Gamma Aquilae/Tarazed). Capricornio está regido por Saturno, el gran maestro del sacrificio consciente y del servicio, y la parte del cuerpo que representa a este signo son las rodillas. ¿Frente a qué nos arrodillamos? ¿Nos arrodillamos en devoción profunda hacia algo? ¿Nos arrodillamos en agradecimiento hacia la belleza del caos en constante creación? 

    Esta nakshatra es conocida como la estrella de nacimiento de Saraswati, y se la asocia al conocimiento profundo del mundo y de uno mismo a través de la escucha del sonido primordial que es el no-sonido, a través de lanzarnos a contemplar el silencio. De hecho, a esta luna nueva de este mes se la conoce como Mauni Amavasya, la luna nueva del silencio. Esta luna nueva nos invita a entrar de lleno en los mares de la inspiración a través de lanzarnos sin temor al abismo. Es en ese dejarnos caer que sentimos que la vida nos sustenta. Cada paso que vamos dando va formando el camino, aunque no lo veamos, aunque no seamos conscientes de ello, el corazón sabe muy bien cómo seguir su anhelo.

    La deidad que rige Shravana es Vishnu, y su símbolo son tres huellas, haciendo una conexión con la historia de Vamana, el avatar de Vishnu como enano. Disfrazado de brahmán va a la corte del rey asura Bali que ha ganado la batalla contra Indra, el rey de los devas, y está creando caos en el universo. Por supuesto Vishnu viene a restaurar el equilibrio, como es su función de mantenimiento en la Trimurti (Brahma-creación, Shiva-disolución, Vishnu-mantenimiento). Bali le ofrece lo que quiera, en su arrogancia de creer que lo posee todo, y Vamana le pide un trozo de sus tierras que pueda ocupar en tres pasos. Todos en la corte se ríen por el tamaño de Vamana, y Bali le dice que sí, a pesar del consejo de su gurú Shukra (que es Venus, el gurú de los asuras). Vamana entonces se hace gigante para ir dando los tres pasos que le han sido ofrecidos; con el primero ocupa la tierra, con el segundo los cielos, y el último paso le pregunta a Bali dónde colocarlo. Éste, sintiendo la humildad volver a él, le pide colocarlo sobre su propia cabeza, y de ese modo lo libera, y Bali acaba reinando en el Inframundo, Patala Loka, mientras el resto de los mundos vuelven al equilibrio de los devas bajo el reinado de Indra. 

    Algunos autores asocian el simbolismo de esta historia con los tres estados de conciencia de algunas escuelas filosóficas (despiertos/jagrat, soñando/swapna, y sueño profundo/sushupti) y con el cuarto estado más allá de los tres (estado trascendental/turiya). El Kaula Trika Tantra también añade un quinto estado (turyatita) más allá de todos estos, y a la vez parte de ellos, donde lo trascendente e inmanente se fusionan e integran todo, lo envuelven todo, abriendo la puerta a la posibilidad, no sólo de encontrar lo divino en lo cotidiano, sino de recordarse a uno mismo divino. Para adorar a Shiva/Shakti hay que ser Shiva/Shakti, diríamos los tantrikas.

    El poder de Shravana es Samhana Shakti, el poder de conectar con otros, porque es sólo a través del conocimiento y conexión con uno mismo primero que podemos conectar con el mundo que nos rodea. Cuando hacemos el gran trabajo de caminar hacia el centro de nuestro Ser con intención de conocernos, de recordarnos, encontramos allí dentro el vacío-lleno, el silencio que al final lo envuelve todo y nos conecta a todos. Aprendemos a escuchar las olas del océano primordial y a reconocer que nunca están separados.

    Esta luna nueva nos pide prestar atención a lo que está más allá. A leer entre líneas. A escuchar lo que no se dice. A detenernos en los espacios entre las notas. A flotar en el sustrato que sustenta la manifestación, como el silencio sustenta la música. Nos invita a contemplar los silencios que surgen espontáneamente, y aquellos que son forzados. Nos invita a reflexionar sobre nuestra manera de expresarnos, y de escuchar a los demás. Esta luna nueva es la llave hacia percibir la realidad desde diferentes puntos de vista, y puede abrir la puerta de par en par hacia el reconocimiento interno de ser quiénes siempre hemos sido; todo y nada. 

    Puedes ver mi vídeo en mi canal de YouTube para más información astrológica y simbólica de los demás planetas y sobre esta luna nueva en Shravana.

    Muchas gracias por leerme y acompañarme, y os deseo a todos mucho silencio para poder escuchar la voz de vuestro corazón, en concordancia con el corazón universal. 

    Jai Ma!

    Danah