Author: Danah Blanco

  • Luna Llena en Hasta, Virgo

    Arte: Hanuman cruzando el océano hacia Lanka, folio del Shangri Ramayana, Estilo III, Autor desconocido, Siglo 18, National Museum of New Delhi

    La luna llena en Hasta nakshatra, que es la constelación de Corvus que se adscribiría a los 30 grados del cielo en la eclíptica dentro del signo de Virgo, se da entre el 5 y el 6 de abril, iluminando el ciclo lunar que comenzó con la pasada luna nueva en las estrellas de Uttara Bhadrapada en Piscis. Hasta significa “mano” y su símbolo es tanto una palma abierta como un puño cerrado, símbolo inequívoco de que si queremos aprender a recibir lo que de verdad anhelamos, debemos primero aprender a dejar ir, abrir el puño, soltar aquello a lo que nos aferramos inconscientemente a veces sin sentido, sino automáticamente por costumbre, y estirar la mano, abierta, vulnerable, conscientes de que aquello que nos llega es un reflejo del trabajo y esfuerzo que hemos dedicado a nuestros propósitos. Si no tienes tiempo para soñar el cambio que deseas, ponerlo en práctica y perseguirlo, ¿cómo esperas que éste llegue a tí?

    Virgo nos recuerda que hay un esfuerzo especial, un esfuerzo consciente, un sacrificio consciente que se hace con amor y vulnerabilidad, que sana nuestras heridas casi sin percibirlo, porque es un deseo que está en total armonía con el corazón. Virgo, un signo de tierra regido por Mercurio (la mente analítica e intelectual del discernimiento) y Hasta, regida por la Luna (nuestra mente, nuestra intuición y nuestras emociones), nos hablan de que es aquí y ahora, en estos momentos, cuando podemos ponernos “manos a la obra” y trazar el mapa de nuestro recorrido vital próximo, y dar los primeros pasos hacia la consecución de los valores individuales que queramos materializar. Esta luna nos trae las energías adecuadas para una gran limpieza, exterior de nuestro ambiente, e interior, de nuestra mente, emociones, cuerpo físico y energético. Piscis, en el lado opuesto y dónde ocurrió la luna nueva, nos arrojaba a las aguas profundas del océano cósmico donde, si hicimos nuestro trabajo interior, nos enfrentamos cara a cara con el deseo primordial que surge más allá de la mente racional, en el centro del corazón, asiento de nuestra alma inmortal. Ahora Virgo, y Hasta, nos dicen que tenemos las herramientas necesarias para ponerlo en práctica; nuestras manos, nuestra mente, y nuestra confianza en ese susurro del fluir de las aguas del saber en nuestro interior. Al igual que los ríos, que necesitan de la orilla para fluir hacia los mares y océanos, Piscis y sus aguas necesitan la terrenalidad fértil y limitación de Virgo para conseguir materializar el deseo profundo del corazón, que estará en armonía con el deseo universal.

    Corvus es la constelación del cuervo. En las tradiciones ancestrales de India, el cuervo se asocia a las almas de nuestros ancestros, del pasado que no desaparece, sino que vuelve siempre de una manera u otra hasta que lo integremos en nuestro presente. El tiempo no es lineal, sino que ocurre siempre todo al mismo tiempo. Pasado, presente y futuro se fusionan en un todo que ilusoriamente y mágicamente parecen dividirse. Es esta multiplicidad que abre la puerta a la unidad. Es Shakti, desvelándose y velándose conscientemente en la realidad material inmanente y múltiple como ventana para percibir a Shiva, que siempre está como, y es el, telón de fondo de esta universalidad trascendente. Es a través del entendimiento de esta inteligencia instintiva e intuitiva, que sabemos que estamos aquí, y que siempre hemos estado y estaremos, aunque en otra forma, de otro modo, aunque no lo recordemos.

    Recordar. Perdernos una y otra vez para recordarnos. Qué maravilla poder percibirnos de nuevo con los ojos del primer instante en el que fuimos. Todos olvidamos, porque es ese recuerdo el verdadero camino al Hogar.

    Hanuman, cuyo cumpleaños se celebra con esta luna llena (Hanuman jayanti), la deidad mono que es hijo de Vayu, el viento, también se olvidó una vez de quién era realmente. De pequeño era muy travieso. Conocía su poder de contener todo el conocimiento universal, y sus muchas aplicaciones como poder hacerse gigante o pequeño, y otros poderes mágicos que sabía que tenía. Pero no sabía aún discernir cuándo era el momento adecuado para usar esos poderes, y un día, le hizo una travesura de las suyas a un sabio, que no se lo tomó nada bien. Éste maldijo a Hanuman con el peor de las maldiciones: que se olvidara de quién era realmente y del poder universal que contenía. También, puso una pequeña cura o sanación, por compasión, para poder romper el maleficio; Hanuman lo recordaría todo una vez estuviera frente a frente con “dios”, con la divinidad. Y así pasó el tiempo, Hanuman creyéndose un simple mono, saltando de una rama a otra, vagando por el tiempo-espacio, hasta que conoció a Rama, encarnación de Vishnu, la deidad que mantiene el orden universal. Y en ese preciso instante recordó quién era; recordó que en su corazón latía el universo entero y que él era mucho más de lo que creía ser, tenía tanto poder dentro como devoción, que le ayudarían a él y a Rama en sus futuras aventuras.

    De alguna manera, todos nosotros somos como Hanuman. Nacemos en un gran océano cósmico lleno de posibilidades traídos por los vientos del infinito cambio que mueve sus olas, con un gran poder vital para ser quienes hemos venido a ser en cada instante, aquí y ahora y siempre, pero con el paso del tiempo, nos vamos olvidando. Nos vamos olvidando de la voz de nuestro corazón a través de todos los condicionamientos externos, tantas voces que decidimos poner primero antes que la nuestra. Nuestra mente de mono va saltando de un pensamiento a otro en la persecución inagotable de un deseo material tras otro, que en realidad intentan llenar un vacío existencial que no se puede llenar de inconsciencia. El vacío sólo puede llenarse de posibilidades. Sólo en el momento en el que nos quedamos verdaderamente quietos y en silencio, las aguas de nuestro lago interno pueden calmarse, y por fin podemos arrodillarnos frente a frente ante, y escuchar, la voz del alma profunda, nuestro “dios” interno, nuestra divinidad interior, nuestro Ser, que recuerda siempre que tenemos todo el poder universal, y todas las posibilidades, para estar en paz aquí y ahora, y siempre.

    Esta luna llena trae varios factores planetarios a la carta también. Por un lado, Mercurio que rige a Virgo se encuentra con Rahu en Aries. Rahu le da un toque obsesivo a nuestra mente racional. Cuidemos de observar qué estamos pensando y qué creemos que queremos, no vaya a ser que sean proyecciones de patrones limitantes, o proyecciones propias y prejuicios, de los que aún no sabemos dejar ir. Recordamos que debemos abrir el puño antes de poder estirar la palma abierta para recibir. El Sol se encuentra con Júpiter en Piscis, ambos planetas de la verdad y el conocimiento, iluminando desde allí con su brillo la sabiduría que se encuentra en el interior del océano cósmico y la confianza en ese otro tipo de saber, que es más místico, misterioso, intuitivo, y sobre todo, natural e instintivo aunque no lo recordemos, aún.

    Os deseo a todos una muy feliz luna llena, un próspero Hanuman Jayanti, y una buena limpieza exterior e interior para recibir este cierre de ciclo lunar. Gracias por estar aquí.

  • Becoming

    Sailing the Ambracian Gulf, Greece

    Here it was,
    where it has
    always
    Been.

    The answer
    that was
    in the question,
    all along.

    The idea of
    “I”,
    the idea of
    “me”,
    flowing in a stream
    of memory.

    Becoming is Being
    when seen with
    the eyes
    of the Soul.

    The river that
    comes
    back
    Home.

    Reverie
    of a longing
    contained
    in a past
    only remembered
    because it seemed
    Lost.

    But it was never lost,
    only forgotten;
    concealed
    to experience fully
    what it is to become.

    ¿Who Am I,
    if not only
    the eternal
    Unknown?

  • Luna Nueva en Uttara Bhadrapada, Piscis

    Luna Nueva en Uttara Bhadrapada, en la constelación de Piscis; Equinoccio (de Primavera en el Hemisferio Norte y Otoño en el Sur); comienzo del año nuevo Persa, Nowrooz; comienzo de año nuevo Védico; comienzo de Navaratri, las Nueve Noches de la Diosa.

    Todo indica que es un momento liminal, entre el fin y el comienzo de algo, muerte y renacimiento. El momento en el que la balanza está en equilibrio, cuando el vacío se convierte en el abismo profundo de la nada que lo contiene todo aún sin manifestar.

    Uttara Bhadrapada nakshatra está regida por la serpiente de las profundidades, Ahir Budhnya, una de las deidades más misteriosas del panteón Védico del que poca información podemos encontrar. Porque, al igual que la constelación de Piscis que contiene estas estrellas, el conocimiento de su simbolismo se hace a través del encuerpamiento de nuestra intuición. No es lógico, no es racional, sino que es un saber sentido, una inteligencia que rige otra parte de nosotros que nos habla en un lenguaje diferente, a través del cuerpo interno y sutil, a través de escuchar el susurro del alma.

    Al igual que en los cielos ahora rige la mística del misterio, mi mente y mis manos me piden escribir desde el abismo de la prosa poética, lejos de la filosofía racional mental que tanto me gusta, y que, aún siendo necesaria como soporte del discernimiento, la palabra y el símbolo intuitivos piden ahora la vez. Este mes hablo desde ese lugar en mí, que es eterno, vacío, y a la vez lleno de posibilidades donde conecto con todos y con todo.

    Exhalo un último aliento
    bajo el peso del agua oceánica,
    hundiéndome hacia el abismo.

    Me rindo.

    Los rayos del sol que atraviesan las olas
    se entreven entre el azul infinito,
    atravesando un corazón que
    ha dejado de luchar
    para comenzar a aceptar.

    Cayendo cada vez más profundo,
    hacia la oscuridad inmóvil que
    entreteje una nueva posibilidad.

    ¿No es el silencio más que
    un instante eterno?

    ¿No es la muerte más que
    una puerta hacia la memoria infinita?

    Rendición que manifiesta
    un nuevo horizonte.

    En las profundidades me encuentro
    frente a frente con el “yo” que es el “todo”.

    La serpiente en espiral
    que maneja el tiempo;
    memorias ya vividas,
    y aquellas aún por encuerpar.

    En las profundidades encuentro
    la respuesta que no es
    más que pregunta,
    siempre.

    ¿Quién eres?

    ¿Quién Soy?

    El vacío intemporal,
    el secreto del eterno caminar,
    el sonido del silencio ensordecedor,
    la poesía del saber sin entender.

    Y allí abajo, profundo, adentro,
    aquí, allí, y en todas partes,
    en todo tiempo,
    inhalo.

    El primer aliento
    de un adiós y
    de una bienvenida.

  • Sometimes…

    Me, on sunny day aboard GEM in Preveza Marina

    Sometimes, from the outside looking in, it may look like I am following my dream, doing what I “want”, travelling the world, never settling down… Adventure after adventure since I was born….

    Some people tell me I am brave for doing so, and it might look like I am flowing in an ever peaceful existence.

    The truth is, that isn’t so… I am not brave, I am certainly not always in peace, and I am not really following my “dream”, which (though it may surprise most of you) isn’t travelling and having adventures, but actually settling down near a fireplace and a wall full of books, reading, writing and studying looking out at a beautiful garden. That’s all I ever wanted.

    But, I am going where life takes me, where I am meant to be, even if that “place” isn’t what I truly want, or “think” and “feel” I want… If you knew me, if you deeply knew me like I know myself, you would know, that the only real adventure I ever wanted to have was to be free. Free in my mind and heart so I could hear my soul singing. Free from myself first of all. From the “me” I think I am, so I can become, and at last “see”, the “me” I truly am.

    On this journey to mySelf, I realise every bridge appears in the perfect moment, just when I was about to give up and jump… Every stone that males up the path appeared when I truly found a way to surrender to life, one step at a time. And that’s why I continue doing things, travelling, living a life that I never thought I would, that I never even dreamed of or thought possible, that I never thought I even wanted to, until the day the river takes me back Home to the great ocean of Being. 

  • The voice within…

    The voice within
    is still a voice nonetheless…

    A particle of light playing the game of Being.

    Reflection, in all senses,
    mirrors the path of the heart.

    It’s in becoming that we truly find
    what was never lost.

    An anchor that allows stillness
    in the depths,
    and flow
    in the surface.

    How many identities must be shed
    before we can hear the roaring waves?

    How many more,
    before we can rest in
    Silence?